En Llívia (Girona). Allí están los potes con más solera del continente. Los de la familia Esteva (foto). La existencia de esta farmacia catalana  está documentada desde el siglo XV y por ella han desfilado siete generaciones de Esteva desde el XVII hasta 1926, cuando echó el cerrojo su último farmacéutico. Pero la botica nunca se terminó de quitar la bata blanca. Ahora es museo (Museo de la Farmàcia) y reclamo turístico. Tras un paréntesis de remodelación, la farmacia de Llívia volverá a abrir sus puertas al público en otoño.