La hubo. Y más de una. Cuentan que la primera baja a golpe de batuta fue la del compositor Juan Bautista Lully, maestro de capilla del rey Luis XIV. Según recoge Pancracio Celdrán en su Historia de las cosas, se le cayó la batuta sobre el dedo gordo del pie. Un accidente mortal en toda regla, considerando que por entonces se mantenía el ritmo de los músicos aporreando el suelo con batutas de dos metros.