Estará en Abu Dabi. La capital de los petrodólares, vecina de Dubai y de su gusto por los excesos energéticos, será el centro neurálgico de la ecotecnología. Un paso lógico, dicen, para mantenerse a los mandos del sector. Porque el futuro es verde. Se llama Masdar, una ciudad autosostenible, libre de carbono y de coches, que pretende convertirse en el Silicon Valley de la clean-tech (con  más de 1.000 compañías). La iniciativa arrancó en 2006 con un fondo de 250 millones de dólares, y ya planea una planta solar que generará energía para más de 10.000  hogares.