miércoles, 05 de marzo de 2008 16:53
Ana Sánchez
¿Qué hay que hacer cuando se tiene algo en la punta de la lengua?
Esperar. La mayoría de los casos “se resuelve al cabo de un minuto”, explica Daniel L. Schacter, director del departamento de Psicología de Harvard, en el libro Los siete pecados de la memoria. Es una experiencia “casi universal”, añade. Entre 51 idiomas analizados, un estudio encontró que 45 tenían una expresión que describía ese “leve suplicio, como si estuviese a punto de estornudar”. Así se definió en la primera investigación sobre TOT (en inglés, tip-of-the-tongue).
Schacter da consejos para salir airoso del bloqueo de un nombre propio (lo más común): repasar el alfabeto, evocar situaciones anteriores en las que se ha visto a esa persona, evitar “el falso señuelo de las hermanas feas” (palabras relacionadas, pero incorrectas, que dan la sensación de estar cerca de la diana) y, para evitar futuros TOT, “fortalecer la frágil conexión entre información conceptual y fonológica” (imaginar, por ejemplo, un collie para recordar a Collins).