Los nuevos amores biodegradables inscriben su corazón con flecha a golpe de llave sin dañar al medio ambiente y lo echan a un buzón. Se les ocurrió a los diseñadores Julie Teninbaum y Drus Dryden: hacer postales de madera para enamorados urbanos sin un árbol a mano donde escarbar su pasión. Las vende Suck UK, un estudio de accesorios de diseño con sede en el East End londinense. Cuestan 7,50 libras (unos 10 euros).

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