Son fluorescentes. Entre azul y verde fosforito. Así se ven si se colocan bajo un chorro de luz ultravioleta. Un brillo natural que, según los expertos, les permite localizar a otros alacranes (tienen fotorreceptores de este tipo de luz, por lo que pueden percibirla a simple vista). Otra teoría que circula sobre esta fluorescencia natural es que les sirve para atraer insectos y cazarlos más fácilmente.