A unos cuantos kilómetros de Pisa. Al norte, más al norte. Hay que llegar a Alemania. El horizonte se tuerce en el pueblecito de Suurhusen, delante del campanario de la iglesia. El pastor colgó este año en la pared el récord Guinness enmarcado: el mayor ángulo de inclinación que se mantiene en pie, certifica. 5,19 grados (algo así como 2,47 metros), unos decimales más cerca del suelo que la italiana (5,08 grados). La tercera torre inclinada que luchó por el título está en Bad Frankenhausen (también en Alemania, también una iglesia) y se inclina 4,5 grados.