viernes, 25 de enero de 2008 18:22
Ana Sánchez
Colchón conyugal
La vida en pareja puede provocar hormigueo en los brazos, dolor de músculos, problemas circulatorios, incluso neuropatía radial. Son los efectos secundarios del amor –el que comparte colchón–, que bien puede ser ciego, pero no insensible. Eso pensó el diseñador iraní Mehdi Mojtabvi, así que se encargó de hacerle un hueco a los abrazos. Le salió el Love Mattress (el colchón del amor), una especie de colchón por piezas, hecho a base de módulos de espuma de polietileno, entre los que las parejas se pueden enroscar a su gusto sin tener que pasar por la consulta del médico. El invento se llevó el premio al mejor concepto de diseño del Reddot Design Award del año pasado.
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