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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://elperiodico.com/blogs/utility/FeedStylesheets/atom.xsl" media="screen"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es-ES"><title type="html">Criar hijos</title><subtitle type="html" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/atom.aspx</id><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/default.aspx" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/atom.aspx" /><generator uri="http://communityserver.org" version="2.1.61019.2">Community Server</generator><updated>2008-02-04T14:01:00Z</updated><entry><title>Cosas que pasan cuando vamos al parque</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/11/cosas-que-pasan-cuando-vamos-al-parque.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/11/cosas-que-pasan-cuando-vamos-al-parque.aspx</id><published>2008-05-11T14:31:00Z</published><updated>2008-05-11T14:31:00Z</updated><content type="html">&lt;STRONG&gt;Tiene 9 años y es bajita para su edad. La camiseta y los tejanos le van enormes y cuelgan sobre su cuerpo delgado. En el rostro alargado, la boca le queda grande y enseña unos dientes blanquísimos. Escala por el tobogán, se columpia muy alto y trepa por las cuerdas con la agitación de un saltamontes.&lt;/STRONG&gt; Mi hija Paula, que tiene 6 años, intenta seguir a Margarita, su nueva amiga del parque. Es el parque más feo, sucio y ruidoso del barrio, pero las niñas no quieren ir a otro.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Margarita siempre sonríe, menos cuando su padre o su madre la llaman a gritos, &lt;STRONG&gt;"¡¡¡Margarita!!!",&lt;/STRONG&gt; desde el banco más alejado de los juegos infantiles. Entonces ella corre como el rayo y se planta ante ellos con la mirada baja y las manos en la espalda, sumisa. La llaman a cada rato y Paula se queda mirando cada vez cómo su amiga vuela con el semblante serio hacia el banco. Pero ya vuelve, y juegan.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Todo el parque está oyendo ahora los gritos y los insultos que la madre de Margarita dedica al padre, que es el padre pero parece un abuelo. &lt;STRONG&gt;"¡Eres un desgraciado! ¡Un mierda! ¡No sirves para nada!".&lt;/STRONG&gt; Margarita también los oye, y espera que no la llamen, por favor, que no la llamen.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;STRONG&gt;"¡¡¡Margarita!!!".&lt;/STRONG&gt; Y Margarita es un muelle que salta, abandona el juego y va para allá. &lt;STRONG&gt;"¡¿A que no estoy borracha ! Dile a tu padre que no estoy borracha, ¡vamos! ¡díselo!"&lt;/STRONG&gt;, grita la madre con la cabeza inclinada a pocos centímetros de la nariz de la niña. Ella ladea la cabeza, pero no la oigo. &lt;STRONG&gt;"Mamá, ¿puedo ir con Margarita ",&lt;/STRONG&gt; me pide Paula. &lt;STRONG&gt;"Ahora no",&lt;/STRONG&gt; le digo y, cosa rara, no pregunta por qué. Al cabo de un momento, Margarita y su sonrisa están de vuelta.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Paula saca de su bolso una libretita y un rotulador. Dibuja una reina sonriente, con flores y un sol en la cabeza. Arranca el papel y se lo regala a su amiga. Margarita sonríe y le pide una hoja. Pinta un corazón y dentro escribe su nombre, el de su padre y el de su madre. &lt;STRONG&gt;"¡¡¡Margarita!!!",&lt;/STRONG&gt; truena. Un día de estos ya no la veremos más, pienso.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=13407" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="malos tratos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/malos+tratos/default.aspx" /><category term="juegos infantiles" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/juegos+infantiles/default.aspx" /></entry><entry><title>Comentario a los comentarios</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/06/comentario-a-los-comentarios.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/06/comentario-a-los-comentarios.aspx</id><published>2008-05-06T11:35:00Z</published><updated>2008-05-06T11:35:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Ya me disculparán si no les contesto uno por uno, pero los &lt;STRONG&gt;&lt;A class="" title="Comentarios en 'Presentación'" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/pages/biograf-a-gemma-tramullas.aspx#9352"&gt;últimos comentarios que ha recibido el blog&lt;/A&gt;&lt;/STRONG&gt; me han animado a escribir este post.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Antes que nada, agradecer todas las críticas constructivas, especialmente las de los maestros y los papás que, en lugar de sentirse inmediatamente ofendidos por alguna de las experiencias de Paula y su madre, se han animado a hacer una reflexión por escrito (gracias&amp;nbsp;Montse, Albert&amp;nbsp;y Mireia!!!).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Voy con las destructivas, algunas de las cuales&amp;nbsp;me mandan directamente al paro (menos mal que&amp;nbsp;no depende de ellos). Una de las críticas&amp;nbsp;que más se repite es la que considera que los textos de Paula y su madre no deberían titularse 'Criar Hijos', porque reflejan solo una experiencia de crianza, que no son modelos ni modélicos, vaya.&amp;nbsp;Bueno, confieso que&amp;nbsp;he estado tentada de titular los textos como La Madre Soltera Punto Com, pero&amp;nbsp;resulta que no cabe :-) @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Algunos&amp;nbsp;lectores piden que sean solo los expertos quienes hablen de criar hijos. ¡Pero&amp;nbsp;si no hacen más que escribir y publicar libros! A ver: expertos que aconsejan&amp;nbsp;dejar llorar a los niños en la cama&amp;nbsp;&amp;nbsp;para que aprendan a dormir y expertos que dicen que lo mejor es dormir con ellos. ¿Ambos son expertos, no? En cambio, dan visiones totalmente distintas de como criar un hijo. Para mí, cada niño es una experiencia única de crianza. Y la experiencia de una madre me parece una visión tan válida (no: más) que la de cualquier experto, por muchos títulos que tenga. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;También hay lectores que se quejan de la superficialidad. Creo que lo confunden con una intención humorística que, lo admito, no siempre es exitosa. Pero,&amp;nbsp;o intentamos&amp;nbsp;ponerle un poco de gracia&amp;nbsp;a los conflictos de la crianza o nos va a dar un soponcio cualquier día de estos. Si cada semana contara lo felices que son Paula y su madre no habría motivo para seguir leyendo (entre ustedes y yo, Paula y su madre son superfelices, pero no lo vayan&amp;nbsp;a contar&amp;nbsp;por ahí).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Otra cosa es que no todos los textos estén a la altura.&amp;nbsp;Eso es verdad. A veces la madre de Paula está tan ocupada que casi no&amp;nbsp;tiene tiempo&amp;nbsp;de estar con su hija y, por lo tanto, casi no hay nada que contar.&amp;nbsp;Cuando ocurre eso lo lamento muchísimo.&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Criar Hijos solo pretende ofrecer un rato agradable y entretenido de lectura; si además provoca el debate y la reflexión,&amp;nbsp;me alegro. No se puede aspirar a más.&amp;nbsp;La lectura es un acto libre (uno de los pocos que nos quedan). Las opiniones también son libres ¡y bienvenidas! &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¡Por cierto! Aprovecho para contarles que vamos a estrenar unas páginas sobre familia, educación y crianza en Cuaderno del Domingo de el Periódico de Catalunya. ¡Con expertos! Los lectores tendrán a su disposición a una psicóloga, una médica y un pedagogo, que contestarán&amp;nbsp;a sus&amp;nbsp;preguntas&amp;nbsp;y tratarán de resolver sus dudas.&amp;nbsp;Este mismo&amp;nbsp;foro puede ser un buen&amp;nbsp;lugar para plantear las cuestiones que les preocupen. Ya pueden&amp;nbsp;comenzar a plantearlas, si quieren. Las respuestas&amp;nbsp;se publicarán en las próximas semanas.&amp;nbsp;Ya les avisaré. ¡Venga!&amp;nbsp;¡Anímense!&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=13185" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /></entry><entry><title>Cualquier sitio es bueno para cazar piojos</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/02/cualquier-sitio-es-bueno-para-cazar-piojos.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/05/02/cualquier-sitio-es-bueno-para-cazar-piojos.aspx</id><published>2008-05-02T16:06:00Z</published><updated>2008-05-02T16:06:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Paula y yo utilizamos el Bulevard Rosa como atajo, para ir de la rambla de Catalunya al paseo de Gràcia ahorrándonos unos bocinazos (a ella le gusta porque hay una tienda de chuches y de uvas a peras le compro alguna). Por lo demás, soy una clienta nefasta para este centro comercial. Nunca me gasto un duro.&lt;/STRONG&gt; Fue en este espacio interior, tan higiénico y luminoso, donde lo vi. Estaba justo en la coronilla. Un piojo de buen tamaño correteaba entre los cabellos castaños de mi hija.&amp;nbsp;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;No es que me sorprendiera la visión, porque llevamos una semana resistiendo (mal) la invasión. Es que el bicho no pegaba con el lugar. Aun así, le ordené a Paula que se quedara quieta como una estatua y escarbé en sus cabellos para localizar al escurridizo huésped. Atraparlo me costó tres maniobras manuales y varias miradas furtivas, porque estábamos en un pasillo estrecho, entre una tienda de ropa de lentejuelas y otra de perfumes, y la gente nos pasaba rozando.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al fin, aprisioné al dichoso piojo entre el dedo índice y el pulgar. "¡Lo tengo!", grité atrayendo más miradas. "¡Tíralo, mamá, tíralo!", me decía Paula. Y yo allí pasmada, en medio del pasillo, con la mano levantada y el dedo índice y pulgar pegados. Qué espectáculo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Como saben las madres expertas despiojadoras, es casi imposible matar un bicho de estos con los dedos. Resisten una barbaridad a la presión. Yo en casa los pongo bajo el grifo y los ahogo, pero... ¿en el Bulevard Rosa? ¿Qué podía hacer? Pensé en pisarlo, pero temí que se me escapara. También me planteé no soltarlo hasta llegar a la calle, no fuera a colonizar los pulcros dominios de estas galerías. Al final, opté por tirarlo a la papelera de la tienda de perfumes. En las papeleras hay bichos peores que los &lt;FONT color=#ff0000&gt;&lt;B&gt;piojos&lt;/B&gt;&lt;/FONT&gt;.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Al llegar a casa me picaba todo. Me peleé con Paula para que me dejara revisar su cabello y luego me pasé un peine de farmacia, de los que tienen las púas muy juntas y te arrancan media cabellera. Salieron tres &lt;FONT color=#ff0000&gt;&lt;B&gt;piojos&lt;/B&gt;&lt;/FONT&gt;. Voy a pedir la baja por infestación.&lt;/FONT&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=12892" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="piojos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/piojos/default.aspx" /></entry><entry><title>Atrapados en el placer de la lectura</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/21/atrapados-en-el-placer-de-la-lectura.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/21/atrapados-en-el-placer-de-la-lectura.aspx</id><published>2008-04-21T12:08:00Z</published><updated>2008-04-21T12:08:00Z</updated><content type="html">&lt;STRONG&gt;&lt;BR&gt;No sé a quién le hace más ilusión, si a Paula o a mí. Pero lo cierto es que el día que llega al quiosco el nuevo número de la revista Cucafera es un buen día. Es lo más parecido a la emoción que sentía yo de niña cuando mis tíos llegaban, en Navidad, cargados de tebeos para sus sobrinas. Los devoraba en un plis plas.&lt;/STRONG&gt; No entiendo por qué la historieta tiene tan mala fama en la escuela. Yo aprendí a amar las palabras leyendo cómics de Mortadelo y Filemón, Don Miki, Esther (sí, sí, aquella adolescente enamoradiza)... Pero hablábamos de niños.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La carita que pone Paula cuando descubre las nuevas aventuras de los personajes de la &lt;EM&gt;Cucafera&lt;/EM&gt; me da incluso envidia. Es feliz. Y yo también disfruto. Ese momento es más poderoso que todos los manuales de introducción a la lectura juntos. También discutimos, claro (cómo no íbamos a discutir mi hija y yo), porque a la hora de meterse en la cama pretende que le lea la revista. No una aventura, no, ¡toda la revista!&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Pero este no es un espacio de publicidad gratuita (aunque debo confesar mi debilidad por esta publicación, sobre todo por las páginas interiores pensadas para madres y padres en apuros). Donde dice &lt;EM&gt;Cucafera&lt;/EM&gt;, pongan &lt;EM&gt;Tatano&lt;/EM&gt;, &lt;EM&gt;Cavall Fort&lt;/EM&gt; o cualquier revista para público infantil. O un cómic para niños. Negociar la compra mensual de un ejemplar crea en los peques una emoción que es la base del placer de leer.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;También les chivo un truco de Lourdes Reyes Camps, autora de &lt;EM&gt;Vivir la lectura&lt;/EM&gt; (Editorial Juventud). Coloquen un cuento en un estante elevado y díganle a su hijo que ese libro es para mayores que ya leen un poco. A lo mejor el primer día no pasa nada, pero en algún momento lo cogerá para hojearlo y, ¡zas!, habrá caído en una de las trampas más deliciosas de la vida: la lectura.&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sin emoción, no hay aprendizaje. Estoy convencida. ¿Y la disciplina?, me dirán. La disciplina, después. Pero mejor me callo, si no me acusan de fomentar la educación sin límites (¿yooo? ¡qué va!). Prueben el truco de Lourdes. Ya me contarán.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=12095" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="l&amp;#237;mites" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/l_26002300_237_3B00_mites/default.aspx" /><category term="motivaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/motivaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="lectura infantil" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/lectura+infantil/default.aspx" /><category term="disciplina" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/disciplina/default.aspx" /></entry><entry><title>Una carta para Paula</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/14/una-carta-para-paula.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/14/una-carta-para-paula.aspx</id><published>2008-04-14T09:24:00Z</published><updated>2008-04-14T09:24:00Z</updated><content type="html">&lt;STRONG&gt;&lt;BR&gt;Querida Paula,&lt;BR&gt;Duermes. Llevo un buen rato mirándote. Tu cara me da paz. Toda la paz de la que no hemos disfrutado estas dos últimas semanas de peleas y gritos, con algunos momentos buenos, sí, pero pocos.&lt;/STRONG&gt; Esta noche no duermes acurrucada en un lado de la cama, como haces cuando las cosas no van bien; esta noche descansas ocupando todo el ancho del colchón, boca arriba, con los bracitos extendidos por encima de la cabeza, completamente relajada.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;No sé cómo, pero madres e hijas (o algunas madres y algunas hijas) entramos a veces en unos bucles de tormenta de los que es muy difícil salir. Pero eres muy pequeña aún para entender lo que es un bucle. Imagínate un tornado como los que habéis estudiado en el &lt;EM&gt;cole&lt;/EM&gt;, un tornado poderoso que se lo lleva todo por delante. Ahora quizá sepas lo que quiero decir. Cuando ha pasado el tornado, se instala una calma profunda. Como la que esta noche refleja tu carita dormida.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Te miro y me viene a la cabeza lo que me has contado esta tarde de la escuela. El juego que habéis hecho en clase de &lt;STRONG&gt;"&lt;EM&gt;sic&lt;/EM&gt;o",&lt;/STRONG&gt; como dices tú, y que no es psicología sino psicomotricidad, aunque a veces (como hoy) las dos cosas se parezcan mucho. Me decías que la profe había dibujado un círculo en el suelo y que ese círculo era un pozo en el que, uno por uno, todos los niños de Primero ibais tirando lo que no os gusta. ¿Y qué has tirado tú? "&lt;STRONG&gt;Las peleas&lt;/STRONG&gt;", me has dicho satisfecha.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(Yo también tengo cosas para tirar. ¿Crees que la &lt;EM&gt;profe&lt;/EM&gt; me dejaría venir a sico? Me has respondido con una sonrisa. Siempre te ríes cuando te pregunto si me dejarían entrar en tu clase.)&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Después la profe ha dibujado una caja de regalo para que sacarais lo que más os gusta. Tú has sacado un columpio. Qué símbolo tan bonito de la infancia. ¿Sabes que sacaría yo de una caja de regalo? Claro que sí que lo sabes. Sabemos tanto la una de la otra... Por eso es tan díficil salir de los bucles. Pero ahora ya ha pasado. Que duermas bien.&lt;BR&gt;Mamá.&lt;BR&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=11594" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="maternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/maternidad/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="madre soltera" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/madre+soltera/default.aspx" /><category term="madres e hijas" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/madres+e+hijas/default.aspx" /><category term="hija &amp;#250;nica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/hija+_26002300_250_3B00_nica/default.aspx" /></entry><entry><title>El efecto espejo, una virtud infantil</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/07/el-efecto-espejo-una-virtud-infantil.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/07/el-efecto-espejo-una-virtud-infantil.aspx</id><published>2008-04-07T09:52:00Z</published><updated>2008-04-07T09:52:00Z</updated><content type="html">&lt;STRONG&gt;&lt;STRONG&gt;Salgo del trabajo a las ocho de la tarde con las cervicales duras como una piedra. Pedaleo veloz por la calle Aragó y en menos de 10 minutos estoy en casa. Pero, ¡ay!, no tengo pan para mañana.&lt;/STRONG&gt; Derrapo con la bici y vuelvo atrás para comprar una barra. Las ocho y media.&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;BR&gt;Paula debería estar duchada y cenada, porque si no mañana no habrá quien la despierte. Y ni siquiera tengo la cena preparada. De hecho, no tengo ni idea de qué hacer para cenar.@MORE@ 
&lt;P&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El estrés que consigo provocarme pensando en el estrés de la mañana siguiente, cuando aún no me he sacudido el estrés del trabajo y estoy a punto de meterme en el estrés de la hora de la ducha-cena-lectura-cama con la niña, es alucinante. Los días que llego a casa en semejante estado, la tormenta está asegurada. Hoy es uno de estos días.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Entro en casa. Paula está echada en el sofá viendo &lt;EM&gt;Shreck 3&lt;/EM&gt;. Hace tres días que no cambia de DVD. Le doy un beso, despido a la canguro y me meto en la cocina, manejando los cacharros a toda velocidad mientras consulto el menú escolar para no repetir lo que comió ayer ni lo que comerá mañana. Mientras hierve el agua me siento un ratito en el sofá con Paula, pero Shreck 3 no me gusta y me agobio pensando en mil formas de mejorar el artículo que he dejado escrito antes de salir de estampida de la oficina.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cuando le digo a Paula que apague la tele y se siente a cenar, pasa lo que me temía: "¡Jooo! ¡Nooo!". Se lo vuelvo a decir en un tono menos amistoso y ella pasa de la protesta al enfado. Y yo, del estrés a los gritos. Cuando nos sentamos a la mesa, ninguna de las dos tiene hambre.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;"Oye, ¿por qué te enfadas tanto?", le pregunto en un tono más conciliador mientras finjo que pincho un trozo de tortilla. "¡¿Yo?! ¡Pero mamá, si la que viene enfadada del trabajo eres tú!", me contesta airada. La lucidez tiene efectos calmantes. "Tienes razón, cariño --le digo dándole un abrazo--. Pero no me grites. ¿Vale?". Cenamos en un periquete y a las nueve está en la cama. Prueba superada (por hoy). &lt;BR&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=11230" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="conciliaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/conciliaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /></entry><entry><title>Sobre si existen, o no, las hadas</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/07/sobre-si-existen-o-no-las-hadas.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/04/07/sobre-si-existen-o-no-las-hadas.aspx</id><published>2008-04-07T09:42:00Z</published><updated>2008-04-07T09:42:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Si las varitas mágicas se vendieran en el súper, Paula querría comprar una para echar a volar. Pediría un vestido largo y precioso, de color rosa o lila, con zapatitos brillantes tipo manoletina. Paula querría ser un hada.&lt;/STRONG&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; "Pero, mamá, ¿las hadas existen?", pregunta mi hija de 6 años después de manifestar que desea ser una de ellas. He leído en algún lugar que a los niños pequeños hay que darles respuestas cortas y claras, consejo que me parece muy acertado pero que soy incapaz de poner en práctica porque yo la vida no la veo nada clara y, ante ciertos interrogantes, me resulta imposible ser breve. ¿A que no es lo mismo que te pregunten dónde queda la parada del bus 64 o que te planteen si existen o no las hadas?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;@MORE@"Depende de lo que entiendas por un hada --le contesto a Paula--. Si quieres decir los personajes que dibujan en los cuentos, creo que no existen. Pero si quieres decir mujeres con poderes, pues a lo mejor sí. A lo mejor ya conoces a alguna o a lo mejor tú misma podrías ser un hada".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Paula se queda pensativa. Yo también, porque desde que soy madre mis propios comentarios me dejan patidifusa. Por suerte, mi hija no me ha preguntado nunca si existen las princesas, porque esas me caen mal. Ahí sí podría utilizar el consejo que aparece en muchos manuales de crianza. Mi respuesta sería breve y concisa: "Las princesas no deberían existir". Pero las hadas... Las hadas vuelan y son poderosas. Hacen siempre lo que quieren y no lo que les mandan y, además, la mayoría tienen buen corazón. ¿A quién no le gustaría ser un hada? &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡Ay...! Qué bien evadirse un rato de lo cotidianidad. Porque hay que ver lo rutinaria que puede ser la crianza. Levantarse a las ocho, llevar a los niños al cole, ir al trabajo, recogerlos, jugar un rato, ducha, a cenar y a dormir a las nueve. Y así un día tras otro. Menos mal que quedan momentos para creer en las hadas. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=11227" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="hadas" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/hadas/default.aspx" /><category term="imaginaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/imaginaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /></entry><entry><title>Frases para dejar patidifusa a la madre</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/25/frases-para-dejar-patidifusa-a-la-madre.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/25/frases-para-dejar-patidifusa-a-la-madre.aspx</id><published>2008-03-25T14:37:00Z</published><updated>2008-03-25T14:37:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Película: Ratatouille. Sesión: número tropecientosmil (ya he perdido la cuenta de las veces que Paula y yo hemos visto esta peli desparramadas en el sofá). Minutaje: 1 hora 23' 40''. Escena: Remy, la rata protagonista, está encerrada en una jaula, y allí mantiene un tenso diálogo con el espíritu del fallecido chef August Gusteau.&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;--¡Mamá para! ¡Pausa! ¡Para aquí!&lt;BR&gt;--Vale, vale --le digo a Paula saliendo apenas de mi ensoñación--. ¿Dónde está el mando?&lt;BR&gt;--¡Aquí! --chilla ella blandiendo el aparato como una espada--. ¡Ya la paro yo!&lt;BR&gt;--¿Por qué gritas tanto, hija?&lt;BR&gt;--Es que este trozo es el que más me gusta de la peli.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;@MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;BR&gt;&amp;nbsp;--¿El qué?&lt;BR&gt;--¡Lo que le dice Remy al fantasma!&lt;BR&gt;--¿Qué le dice?&lt;BR&gt;--¡Jopeta! No estabas escuchando.&lt;BR&gt;--No.&lt;BR&gt;--Lo vuelvo a poner. ¡Escucha, eh!&lt;BR&gt;--Sí, sí, ya escucho.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Haciendo gala de su habilidad con el mando a distancia (aprendida por imitación a la tierna edad de 2 años), Paula rebobina el DVD hasta el segundo exacto en el que el fantasma de Gusteau le dice a su compañera de cautiverio: "Yo seré libre siempre que lo seas tú también".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Si me pinchan no me sacan sangre. De las dos horas que dura Ratatouille, este es el fragmento favorito de una criatura de 6 años. "¿Por qué te gusta tanto lo que dice ", le pregunto. Paula se encoge de hombros: "No sé".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Tengo una amiga que recopila las frases célebres de su hijo bajo el título de &lt;EM&gt;El libro de los recuerdos&lt;/EM&gt;. Quizá yo debería empezar a poner por escrito las ocurrencias de Paula. Lo titularé: &lt;EM&gt;Frases para dejar patidifusa a tu madre (&lt;/EM&gt;no me extraña que a veces me tomen por frívola, con lo bonito que es &lt;EM&gt;El libro de los recuerdos&lt;/EM&gt;).&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Cuántos días habré sentido que la maternidad me pesaba como una condena... Que la crianza era una prisión. "Yo seré libre siempre que lo seas tú también". A menudo la prisión de las madres es la prisión de sus hijas. &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=10504" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author></entry><entry><title>Curiosa adaptaci&#243;n infantil del 9-M</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/17/una-curiosa-adaptaci-n-infantil-del-9-m.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/17/una-curiosa-adaptaci-n-infantil-del-9-m.aspx</id><published>2008-03-17T14:41:00Z</published><updated>2008-03-17T14:41:00Z</updated><content type="html">&lt;STRONG&gt;"¿Jugamos?". Es lo primero que dice Paula al llegar a casa después de la escuela. Tiemblo. Algunos de sus juegos son tremendos. Por ejemplo, el de profes. Consiste en colocar a todos los muñecos en fila y echarles un rapapolvo de aquí te espero.&lt;/STRONG&gt; Ni siquiera yo, su madre, me escapo de la bronca colectiva. Si se me ocurre interceder por mis compañeros de peluche, Paula me castiga "¡a hacer deberes a la clase de tercero!". (A ver quién la convence, cuando sea mayor, de que los deberes no son un castigo. ¿O sí lo son?).&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;BR&gt;Pero no se inquiete el gremio de maestros. Hay juegos más tremebundos. El de "hermanitas", por ejemplo. En este, Paula interpreta el papel de hermana mayor y a mí siempre me toca ser la pequeña. Cuando pregunto por la madre de las criaturas, la respuesta es más o menos así: "Se ha muerto y yo que soy la hermana mayor hago de mamá". Me queda el consuelo de que mi hermana mayor me trata siempre con una dulzura infinita.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;A las profes y a las "hermanitas" se les ha unido recientemente un flamante juego simbólico: votar. Para esta modalidad de entretenimiento infantil se necesitan tres cajas de cartón con su correspondiente tapa, y tres sobres y tres papeles tamaño cuartilla por cada jugador/a (en nuestro caso, seis sobres y seis papeles). En el primer papel hay que escribir cómo te sientes ("feliz", "triste", "cansado", "enfadado"...); en el segundo, cómo se sienten tus amigos y, en el tercero, cómo te gustaría sentirte. Genial, ¿no?&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Una vez escritos los papeles, los introducimos en los sobres y los depositamos en las tres urnas de cartón a través de la ranura que hemos abierto en las tapas. Cuando todos los presentes han votado, Paula procede a abrir las cajas y a leer el contenido de los sobres en voz alta. Es una cirugía emocional a corazón abierto.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;El 9-M, ante las papeletas del colegio electoral, estuve a punto de salir corriendo y mandar al cuerno mi derecho democrático. Pero en casa me apetece votar. Lo tengo mucho más claro a la hora de elegir sentimientos. &lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=10073" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="aprendizaje" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/aprendizaje/default.aspx" /><category term="democracia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/democracia/default.aspx" /><category term="elecciones" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/elecciones/default.aspx" /></entry><entry><title>Mam&#225;, &#161;yo tambi&#233;n quiero una vacuna!</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/10/mam-yo-tambi-n-quiero-una-vacuna.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/10/mam-yo-tambi-n-quiero-una-vacuna.aspx</id><published>2008-03-10T09:05:00Z</published><updated>2008-03-10T09:05:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Viernes. 19.30 horas. Planta de Pediatría de un Centre d'Atenció Primària (CAP) de Barcelona (que no es el nuestro). Entro con Paula en la consulta de la enfermera.&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;BR&gt;--Yo (intentando que no se me note el susto): Hola. A mi hija le ha mordido un perro en la pierna. Es una herida superficial, pero... ¿Podría echarle un vistazo?&lt;BR&gt;--La enfermera: ¿Me da los datos, por favor?&lt;BR&gt;--¿De la niña? Pero si los acabo de dar en recepción.&lt;BR&gt;--No señora. Los datos del perro.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;@MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--¡Ah! Esos no los tengo.&lt;BR&gt;--¿Qué quiere decir?&lt;BR&gt;--Que no los tengo. No conozco de nada a ese perro.&lt;BR&gt;--Precisamente. ¿Y no le ha pedido los datos?&lt;BR&gt;--¿Al perro? Lo único que sé es que es una perra, que está criando y que es de la calle.&lt;BR&gt;--Señora, en estos casos hay que pedir siempre los datos del perro.&lt;BR&gt;--Es que este era de la calle. No tenía collar. Iba con un vagabundo que estaba borracho.&lt;BR&gt;--¿Y qué quiere que haga si no sé si está vacunado?&lt;BR&gt;--¿Quiere decir el animal? No está vacunado, seguro. Y ahora, ¿podría mirarle la herida a la niña?&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;(La enfermera limpia la herida de Paula con gasas y Betadine)&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;--Es muy superficial, ¿verdad? ¿Hay riesgo de infección?&lt;BR&gt;--Sería muy difícil. Y como está vacunada...&lt;BR&gt;--La perra no está vacunada.&lt;BR&gt;--Digo la niña, señora.&lt;BR&gt;--¡Ah! No. Es que mi hija tampoco está vacunada.&lt;BR&gt;--(Con síntomas de hartazgo): Señora, ¿qué quiere que haga yo?&lt;BR&gt;--¿Podría decirme cuál es su protocolo en estos casos?&lt;BR&gt;--Ponemos la antitetánica.&lt;BR&gt;--Pero apenas hay riesgo de infección, ¿no?&lt;BR&gt;--¡Bufff!&lt;BR&gt;--Vale, ya nos vamos. Gracias.&lt;BR&gt;--Paula: Mamá, ¡yo quiero una vacuna, como mis amigos!&lt;BR&gt;--Yo: ¡Bufff!&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Posdata: Dedicado a la pediatra de nuestro CAP. Gracias por tu respeto y tu paciencia. &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=9414" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author></entry><entry><title>Diario (sin censurar) de una maternidad</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/02/diario-sin-censurar-de-una-maternidad.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/03/02/diario-sin-censurar-de-una-maternidad.aspx</id><published>2008-03-02T16:03:00Z</published><updated>2008-03-02T16:03:00Z</updated><content type="html">&lt;BR&gt;&lt;B&gt;Les presento a Elisabet y a sus hijos, Gina, de 5 años, y Pol, de 3. Elisabet ha escrito un diario de su maternidad. Aquí tienen un fragmento: &lt;/B&gt;
&lt;P&gt;"Es mejor que hable en silencio, a través de la palabra escrita, porque hoy la voz y la garganta no me acompañan. El estado de Gina ha terminado afectándonos a todos y todos hemos terminado afectando a Gina. Es un círculo vicioso que no favorece a nadie. 
&lt;P&gt;Me duele la garganta, he tenido dolor de cabeza, siento que desfallezco. @MORE@ 
&lt;P&gt;Nervios que se esparcen por casa y que no te puedes sacar de encima. Ensucian las cosas y las personas y se pasan de uno a otro haciendo estragos y aumentado de tamaño poco a poco. 
&lt;P&gt;La primera fue Gina, o esto es lo que me parece. Se pueden aguantar unos días levantándose durante la noche. Pero cuando hace diez días que funcionas así, comienzas a caer en picado física y mentalmente. 
&lt;P&gt;Yo ya he caído. 
&lt;P&gt;Mi nerviosismo contamina a Gina, y ella, más nerviosa, necesita más atenciones. Pol capta los nervios, y se pone histérico al ver que su hermana acapara aún más la atención. Él confronta, yo me planto. Yo, histérica, verbalizo y en ocasiones no controlo mi autoritarismo. Y él, por los suelos, golpea con los pies, golpea con la cabeza, golpes de golpes, de golpe más golpes... ¡Desastre! (...) ¡Qué complicada puede ser la vida! ¡Y qué fácil podría ser!". 
&lt;P&gt;Gina sufre una extraña enfermedad, el síndrome de Rett, que le impide tener control sobre su cuerpo. Su madre ha escrito &lt;I&gt;Criatures d'un altre planeta&lt;/I&gt; para dar a conocer el síndrome y presionar para que se dediquen fondos a su investigación. 
&lt;P&gt;Elisabet también ha escrito para desfogarse, rompiendo así la idílica visión dominante de la maternidad. En lugar del típico manual sobre la mamá perfecta, lean este libro. Se entienden muchas cosas. Se entiende sobre todo la suerte que tiene Gina de tener una madre como Elisabet. &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=8913" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="maternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/maternidad/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="enfermedades infantiles" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/enfermedades+infantiles/default.aspx" /><category term="libros" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/libros/default.aspx" /><category term="s&amp;#237;ndrome de Rett" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/s_26002300_237_3B00_ndrome+de+Rett/default.aspx" /></entry><entry><title>Vitamina P: Pasta, Pizza, Pollo</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/25/vitamina-p-pasta-pizza-pollo.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/25/vitamina-p-pasta-pizza-pollo.aspx</id><published>2008-02-25T13:16:00Z</published><updated>2008-02-25T13:16:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Esto ya lo he contado alguna vez. El día en que el papá de Paula se quedó la niña a comer y le preparó una escalivada de plato único y pistachos de postre. La niña apenas había cumplido 2 años, de vez en cuando aún chupaba teta, y el hombre se escudó aleccionándome en el dato de que un puñado de pistachos equivalen a un bistec. Cuando la recogí, Paula estaba muerta de hambre. (Espero que no piensen que esto es una venganza contra mi ex. Nooo... ¡qué va! No. En serio. No lo es).&lt;/STRONG&gt;&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;De la escalivada catalana con pistachos supuestamente iranís (eso dice la etiqueta) pasó a la pasta. Luego a la pizza. Y, desde hace poco, al pollo. Desde que nació Paula (hace 6 años), me empeñé en que comiéramos alimentos ecológicos y frescos en casa. Ya pueden imaginarse el brutal choque de menús paternos (una cena a la semana) y maternos (las 13 comidas y cenas restantes). Tan brutal como el choque de nuestras personalidades.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;"Mamá, ¿Sabes lo que comemos siempre en casa de papá? Vitamina P: Pasta, Pizza, Pollo". Incluso a un feroz seguidor de la dieta macrobiótica le hubiera entrado la risa. Así que contrataqué en los mismos términos: "¡Pues yo me apunto! Hoy nosotras también cenaremos Vitamina P: Puré y Pescado".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Ya me gustaría a mí tener siempre la gracia tan a punto y la mala hostia más a trasmano, pero hago lo que puedo teniendo en cuenta los 13 menús semanales, una jornada laboral completa y un mínimo de una hora de juego al día con Paula. Conste que no me quejo; en todo caso, justifico mis ratos de mala leche.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;El sábado Paula y yo sufrimos uno de esos ratos. Andaba yo buscando como una loca sus zapatos. Recorrí las habitaciones, vacié todas sus bolsas y bolsos, incluso encontré unas zapatillas que creía perdidas en un hatillo. Pero nada. Se nos hacía tarde y mi cabreo aumentaba. "¡Paula! ¡No las veo!", grité. "¡Pues abre los ojos!", me soltó. Casi me la como. Por suerte, ella reaccionó rápido: "Es broma, mamá".&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=8608" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="l&amp;#237;mites" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/l_26002300_237_3B00_mites/default.aspx" /><category term="alimentaci&amp;#243;n infantil" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/alimentaci_26002300_243_3B00_n+infantil/default.aspx" /><category term="humor" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/humor/default.aspx" /><category term="custodia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/custodia/default.aspx" /></entry><entry><title>Trastornos maternales transitorios</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/18/trastornos-maternales-transitorios.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/18/trastornos-maternales-transitorios.aspx</id><published>2008-02-18T09:29:00Z</published><updated>2008-02-18T09:29:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Son las nueve y cinco minutos de la mañana. Hoy es uno de esos días en que Paula y yo conseguimos salir de casa sonriendo y sin prisas. Caminamos hasta la cercana estación del tren que la lleva a la escuela y que pasa puntualmente a las nueve y diez.&lt;/STRONG&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En el andén, Paula se encuentra con una niña de su clase. Juegan. Faltan dos minutos. &lt;EM&gt;¡Propera circulació, tren escolar!,&lt;/EM&gt; anuncian a todo volumen por megafonía. Las niñas se cargan las mochilas a la espalda y van hacia su vagón sin dejar de jugar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;@MORE@&lt;BR&gt;Le doy un beso a Paula. Se abren las puertas y ella y su amiga enfilan hacia los asientos libres. Cuando están a punto de ocuparlos, otra niña se levanta y les impide el paso. Por la ventanilla, veo cómo la sonrisa de mi hija se esfuma tras un empujón. Gesticulan. La otra acusa a Paula de algo que le hizo la semana pasada. Otro empujón. En lugar de cambiar de asiento, Paula sigue de pie, retadora. Desde fuera no las oigo, pero gritan. La monitora está dentro, pero es lunes y no se entera. Yo estoy a punto de saltar al interior del vagón. El día había empezado tan bien...&lt;BR&gt;Me voy a casa con la sensación de haber dejado a Paula sola ante el peligro. Ya sé que a veces el peligro es ella, pero hoy me siento como si la hubiera abandonado. Es la típica reacción que mi exnovio consideraría desproporcionada, obsesiva, histérica incluso (por eso es mi ex).&lt;BR&gt;Como no es la primera vez que veo esta escena en el tren, tengo dos opciones (la tercera es la terapeuta, pero no tengo cita hasta dentro de 15 días). 1) Voy a la escuela a comentar el tema a riesgo de que me tomen por una pesada y no pase absolutamente nada. 2) Escribo la columna del domingo para desfogarme. (Lo cierto es que ya me siento mejor).&lt;BR&gt;A la vuelta del cole, le pregunto a Paula qué pasó por la mañana en el tren. Ella se queda pensativa y frunce el cejo, como si le hubiera pedido que desenterrara su pasado más remoto. "¿Ah? ¿Con Rosa? Nada. Somos amigas, por eso a veces peleamos". Fin del trastorno maternal.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=8106" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="maternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/maternidad/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="escuela" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/escuela/default.aspx" /><category term="hijos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/hijos/default.aspx" /></entry><entry><title>Dormir, descansar, desconectar</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/15/dormir-descansar-desconectar.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/15/dormir-descansar-desconectar.aspx</id><published>2008-02-15T16:56:00Z</published><updated>2008-02-15T16:56:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;Desde que nació Paula, no he vuelto a dormir, a descansar y a desconectar como antes. Y ya han pasado 6 años. No he consultado el tema con ningún pediatra del sueño. ¿Para qué? Cuando tenía 20 años y bailaba día sí día no en el Karma hasta que sonaba &lt;EM&gt;Goodnight ladies&lt;/EM&gt; de Lou Reed (a las 6 de la mañana), iba sonámbula y no se me ocurrió ir al médico. Madres, estáis exhaustas pero no estáis solas.&lt;/STRONG&gt; Por mucho que digan, la mayoría de niños no duerme del tirón. Hay mujeres que se despiertan cada hora para calmarlos; otras lo hacen un par de veces por noche, y algunas, como yo, terminamos durmiendo en la cama grande con nuestras hijas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;@MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Miles de mujeres pertenecientes al club del sueño interrumpido cruzan sus miradas por las calles, en el metro y en el autobús, a primera hora de la mañana. Todas las mañanas. Cada una de ellas se siente rara por tener un hijo que no duerme bien (o sea, como un adulto) y, si se le ocurre comentarlo, le dirán que eso solo le pasa a ella y le aconsejarán que aplique cierto método... en fin.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;El problema no está en la noche, está en el día; no está en los niños, está en los adultos. Porque después de levantarte varias veces de la cama en el espacio de ocho horas, al día siguiente tienes que ir a trabajar igual. Y al otro, y al otro. La falta de sueño por causa de maternidad no es un atenuante si un día no das la talla.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una vez leí que en alguna comunidad de Asia (o de África), los adultos se levantaban a contar cuentos a los niños que se desvelaban. Desde luego, no sé a quien se le ocurrió llamar a estas gentes subdesarrollados. &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=8000" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="maternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/maternidad/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /><category term="beb&amp;#233;s" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/beb_26002300_233_3B00_s/default.aspx" /><category term="m&amp;#233;todo Estivill" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/m_26002300_233_3B00_todo+Estivill/default.aspx" /><category term="sue&amp;#241;o" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/sue_26002300_241_3B00_o/default.aspx" /></entry><entry><title>La teor&#237;a del desapego, en versi&#243;n infantil</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/04/la-teor-a-del-desapego-en-versi-n-infantil.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/2008/02/04/la-teor-a-del-desapego-en-versi-n-infantil.aspx</id><published>2008-02-02T23:00:00Z</published><updated>2008-02-02T23:00:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;STRONG&gt;En un país muy lejano, en el Sáhara, vivían un montón de granitos de arena. Había tantos que formaban montañas onduladas; dunas, se llaman. Un día, estalló una tormenta de viento, la arena se levantó y formó nubes que el aire arrastró muy lejos.&lt;/STRONG&gt; Una de esas nubes llegó hasta Barcelona, y ahí se posó largo tiempo hasta que, una noche, la lluvia la empujó hacia el suelo, que quedó cubierto de barro. A la mañana siguiente, una madre y una hija jugaban en su patio, en Barcelona. Al ver la alfombra de arena sobre el suelo, la madre agarró una escoba y empezó a barrerla. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--"¡No me eches, por favor!". &lt;BR&gt;--"¿Has oído eso?", dijo la madre. &lt;BR&gt;--"¿El qué?", respondió la niña. &lt;BR&gt;--"Esa vocecita. Escucha". &lt;BR&gt;--"¡No me barras, por favor! Quiero quedarme aquí". &lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;La niña se agachó y descubrió un grano de arena que hablaba. Se acercó para oírle mejor: "Vengo de muy lejos y me gustaría quedarme con vosotras para conoceros". La madre no lo barrió y la niña y el granito de arena se hicieron muy amigos. Jugaban y se contaban sus cosas. Eran inseparables. Pero pasaron los años y un día la pequeña se dio cuenta de que su amigo del alma estaba triste. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;--"¿Qué te pasa?", le preguntó con su voz dulce. &lt;BR&gt;--"Pues... Estoy muy bien aquí, contigo, pero yo soy arena viajera y echo de menos volar y conocer otros países, otras niñas", le confesó, apenado. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Al día siguiente se levantó una tempestad. Con los ojos empañados en lágrimas, la niña puso a su amigo sobre la palma de la mano. Y, cuando sintió en su piel la ráfaga de viento, sopló para que el aire se lo llevara. "Adiós amiga. Gracias por ayudarme a volar. Nunca te olvidaré". La niña vio alejarse a su amigo, feliz. &lt;BR&gt;Este es el cuento favorito de mi hija Paula. Lo inventé uno de esos días en que la maternidad me sentaba como una prisión. Aún no sé si el granito de arena es Paula o soy yo. &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/aggbug.aspx?PostID=6885" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>gtramullas@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/members/gtramullas%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="infancia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/infancia/default.aspx" /><category term="desapego" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/desapego/default.aspx" /><category term="maternidad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/maternidad/default.aspx" /><category term="cuentos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/cuentos/default.aspx" /><category term="Crianza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/blogs/gemmatramullas/archive/tags/Crianza/default.aspx" /></entry></feed>