lunes, 10 de marzo de 2008 10:05
Gemma Tramullas
Mamá, ¡yo también quiero una vacuna!
Viernes. 19.30 horas. Planta de Pediatría de un Centre d'Atenció Primària (CAP) de Barcelona (que no es el nuestro). Entro con Paula en la consulta de la enfermera.
--Yo (intentando que no se me note el susto): Hola. A mi hija le ha mordido un perro en la pierna. Es una herida superficial, pero... ¿Podría echarle un vistazo?
--La enfermera: ¿Me da los datos, por favor?
--¿De la niña? Pero si los acabo de dar en recepción.
--No señora. Los datos del perro.
--¡Ah! Esos no los tengo.
--¿Qué quiere decir?
--Que no los tengo. No conozco de nada a ese perro.
--Precisamente. ¿Y no le ha pedido los datos?
--¿Al perro? Lo único que sé es que es una perra, que está criando y que es de la calle.
--Señora, en estos casos hay que pedir siempre los datos del perro.
--Es que este era de la calle. No tenía collar. Iba con un vagabundo que estaba borracho.
--¿Y qué quiere que haga si no sé si está vacunado?
--¿Quiere decir el animal? No está vacunado, seguro. Y ahora, ¿podría mirarle la herida a la niña?
(La enfermera limpia la herida de Paula con gasas y Betadine)
--Es muy superficial, ¿verdad? ¿Hay riesgo de infección?
--Sería muy difícil. Y como está vacunada...
--La perra no está vacunada.
--Digo la niña, señora.
--¡Ah! No. Es que mi hija tampoco está vacunada.
--(Con síntomas de hartazgo): Señora, ¿qué quiere que haga yo?
--¿Podría decirme cuál es su protocolo en estos casos?
--Ponemos la antitetánica.
--Pero apenas hay riesgo de infección, ¿no?
--¡Bufff!
--Vale, ya nos vamos. Gracias.
--Paula: Mamá, ¡yo quiero una vacuna, como mis amigos!
--Yo: ¡Bufff!
Posdata: Dedicado a la pediatra de nuestro CAP. Gracias por tu respeto y tu paciencia.