viernes, 11 de julio de 2008 20:38
Eliseo Oliveras
Bélgica y Holanda dan un respiro al Tratado de Lisboa
Bélgica se convirtió ayer en el 22 estado de la Unión Europea (UE) que ratifica el Tratado de Lisboa, lo que dio un nuevo aliento al maltrecho proyecto de reforma institucional europea y cuyo futuro está pendiente de un hilo tras el triunfo del "no" en el referéndum irlandés.
La ratificación belga ha sido especialmente lenta y laboriosa debido al particular estructura del estado. El tratado ha tenido que ser ratificado por la Cámara de Diputados y el Senado federal del país y por los parlamentos regionales de Bruselas, Flandes, Valonia y las asambleas de la comunidad francesa y de la comunidad germana. El Parlamento flamenco ha sido el último en ratificar el texto y se temía que pudiera utilizar el Tratado de Lisboa como rehén en las actuales negociaciones para obtener más poderes para Flandes.
Dos días antes, el Parlamento holandés también completó la ratificación del nuevo tratado. España, Italia, Suecia y la República Checa son los cuatro países que aún quedan por pronunciarse.
Pese al respiro que supone la acumulación de ratificaciones parlamentarias en las últimas semanas tras la crisis política desencadenada por el "no" irlandés, aún persisten múltiples obstáculos para coronar con éxito la estrategia de tener el tratado ratificado por todos los demás países para que los 4 millones de irlandeses asuman que no pueden bloquear una reforma respaldada por casi 500 millones de europeos.
Si la ratificación en España, Italia y Suecia no debería plantear problemas, la República Checa, presidida por el euroescéptico Vaclav Klaus, tiene paralizado el proceso, a la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la compatibilidad del Tratado de Lisboa con el ordenamiento constitucional del país.
El ultranacionalista y ultraconservador presidente polaco, Lech Kaczynski, se niega a rubricar el tratado, que ya fue ratificado hace meses por el parlamento nacional, a pesar de haber obtenido incontables concesiones para Polonia y de haber firmado el documento cuando se pactó. Y ahora el presidente alemán, Horts Köhler, también ha anunciado que no firmará la ratificación del tratado hasta que el Tribunal Constitucional alemán se haya pronunciado asimismo sobre el texto.
La crisis política europea está lejos de resolverse y nadie debería descartar un nuevo sobresalto.