En la plaza de la Acadèmia.
Bicicletas, el estruendo del motor de escape de una moto, bares de diseño con sillas vacías, tiendas, turistas arriba y abajo de la calle de Carders, el sonido de una bachata se cuela por la puerta de un locutorio, más motos a todo gas, una pandillita que mira con codicia el bolso de una turista, una palmera solitaria, calor de mayo urbano, un edificio en obras y, al final, una ventana al cielo. Sin imágenes, solo azul.