Algunas esculturas pueden verse de dos maneras. El pedazo de hierro, o a través de su sombra. Tanto el caballo como su jinete, Ramon Berenguer III, se proyectan en las noches en uno de los edificios que colindan la plaza que lleva el nombre del conde. Tras una de las ventanas alguien trabaja, lee o duerme con la cabeza del noble espiando en su balcón. Siempre hay alguien que se da cuenta de la indiscreción.

En la plaza de Ramon Berenguer, cerca de las murallas.

¿Conoces otras sombras? Hay una en paseo de Gràcia....¿sabes cuál es?....