viernes, 07 de noviembre de 2008 13:28
Adrián Foncillas
El blues del zapatero remendón

Conocí a Qiu Jibao hace tres años en un viaje oficial a la provincia de Zhejiang, una de las capitales de las manufacturas chinas. El concepto de self made man está ligado a Estados Unidos, pero en ningún lado han proliferado tanto como en China. Qiu ejemplifica a esos campesinos admirables que han levantado fortunas con sudor e ingenio en un medio hostil.
La apertura económica le pilló a Qiu remendando zapatos en el norte del país. Juntó sus ahorros y un crédito de 30 euros para fundar su empresa de máquinas de coser. No se desmoronó cuando la Feria del Cantón le cerró sus puertas. Buscó un listín telefónico de Hong Kong y llamó uno por uno a los distribuidores hasta que uno le posibilitó exportar a Latinoamérica. El resto es historia. Su empresa, Feiyue, era el líder mundial de máquinas de coser hace tres años: 500 millones de euros de beneficios, 5.000 trabajadores, ocho fábricas, exportaciones a 130 países y la visita de dos presidentes chinos.
Qiu es enjuto, pequeño, de piel morena y con la dentadura arruinada del campesinado de aquí. Vestía trajes caros, pero a uno no le costaba imaginárselo con los ropajes misérrimos de los inmigrantes del interior que levantan las construcciones de Pekín. Lo recuerdo amable y risueño. Sentía una voluntad imperiosa de devolverle a su país algo de lo que había recibido. "Hace 30 años aspiraba a un cuenco de arroz. Hace 15, a ganar dinero. Ahora, a que prosperen mis empresas, pasear China por el mundo y agradecerle así todo lo que me ha dado". Tenía ideas bastante vanguardistas sobre la necesidad de aumentar la protección contra la piratería si China quería dar un paso adelante. Sus trabajadores parecían razonablemente bien tratados, dentro de los márgenes chinos.
Qiu era un chollo periodístico. Servía para ejemplificar el salto económico de China: ambas riquezas habían crecido a la par. Y también el salto ideológico: el Partido Comunista, que al principio le había rechazado por ser empresario, muchos años después le pidió que representara a la región. Qiu estaba muy orgulloso de eso.
Qiu ejemplifica ahora la crisis de las manufacturas chinas. Decenas de miles de empresas han cerrado en el Cantón y Zhejiang, zonas tradicionalmente robustas. Feiyue quebró esta semana. Ignoro qué ha sido del bueno de Qiu. He buscado en internet si era uno de esos presidentes que se han largado con la caja fuerte bajo el brazo y dejado atrás a trabajadores con salarios adeudados. No lo he encontrado, y me alegro.