Hablé de la diplomacia taiwanesa del dólar durante las elecciones de marzo. En esencia, Taipei intenta frenar con generosas inversiones a fondo perdido el irrefrenable trasvase de países a la órbita de Pekín, que exige la rotura de relaciones diplomáticas con Taiwan y la asunción del principio de "una sola China". A pesar de que la diplomacia sangra sus arcas, Taipei apenas conserva una veintena de países de peso mosca.

La absurda diplomacia del dólar trasciende estos días. A Taiwan se le han perdido 30 millones de dólares de camino a Papúa Nueva Guinea. En 2006, Taiwan les dio el dinero a dos comerciantes para que mediaran en la  "mejora de los lazos" con el país del Pacífico. Más claramente, para convencerlo de que rompiera las relaciones con Pekín y las estableciera con Taipei.

Pero durante las negociaciones, los mediadores vieron que esos 30 millones de dólares, oficialmente destinados a la ayuda tecnológica, no iban a ser suficientes. El dinero se ha perdido. Uno de los mediadores ya ha sido detenido. El otro, Ching Chi Ju, está tan desaparecido como el dinero. Ching es un oscuro empresario que ya había sido acusado de fraude por la compra de una empresa nacional de electricidad. Papúa Nueva Guinea sigue tan lejos de Taipei como siempre.

Algo falla cuando un gobierno confía 30 millones de dólares de sus contribuyentes a oscuros empresarios para una guerra perdida de antemano. La operación fue planeada durante el Gobierno de Chen Shui Bian (Partido Democrático Progresista), al que los votantes apearon del poder por preocuparse más de estimular el nacionalismo e irritar a Pekín que por la marcha de la economía. El ministro de Exteriores, James Huang, y el viceprimer ministro, Chiou I-jen, intentan estos días achicar agua en apariciones televisivas. Según la prensa, el segundo fue el encargado de conectar a los dos empresarios con el aparato diplomático.

Ma Ying-jeou (Kuomintang), que tomará posesión del cargo dentro de tres semanas, ya ha prometido poner fin a la diplomacia del dólar.