China se podría ahorrar muchos problemas con un buen Relaciones Públicas. Uno que, por ejemplo, supiera que una visita del Dalai Lama al Congreso de EE.UU. sin pataleta china es un breve o una media columna en día de secano informativo y que una visita del Dalai Lama al Congreso de EE.UU. con pataleta china son dos días de portadas con publicidad para la causa tibetana. Cosas básicas, como la del presupuesto militar.

China lo anuncia durante la apertura de la Asamblea Nacional Popular, con miles de periodistas pendientes. El Ejército chino tiene desde hace años el privilegio de ser el único del mundo cuya presentación presupuestaria goza de portadas. Hay países que gastan mucho más en silencio. Estados Unidos, por ejemplo, acaba de aprobar el mayor presupuesto de Defensa de la historia.

El periodista no tiene margen, en el titular sólo cabe el dato y la noticia es meridiana: China aumenta un 17,8 % su presupuesto militar. Es habitual que el Pentágono aproveche las fechas para presentar en el Congreso un informe sobre la amenaza militar china, un mensaje que cala en el imaginario global, a pesar de sus dudosos cimientos.