¿Damos un paseo?” La pregunta se mantiene en el aire tras una sonrisa perruna y el consiguiente vaivén de cola. “¿Damos un paseo?” El interrogante se menea de izquierda a derecha con la ecoluz de moda. Los diálogos de perros se escriben con leds y vienen en serie.

Dos británicos han puesto letra al énfasis canino. “Quiero mi cena”; “vale”; “te quiero”. La traducción instantánea va a gusto del dueño. “Es un chip programable”, explica James Auger, la mitad de Auger-Loizeau, el dúo que firma el concepto. El dueño pone la letra y el perro, el énfasis. La frase dependerá de la velocidad del aleteo canino. “El chip tiene un acelerómetro que mide los meneos de cola por minuto –añade Auger–. Así que se pueden programar diferentes mensajes dependiendo de lo rápido que mueva la cola”.

El invento –aún prototipo– se mantiene fiel a la base sobre la que James Auger y Jimmy Loizeau estrenaron dualidad en 2000. Esto es: “Reconocer que por cada consumidor de tecnología aplacado hay otro insatisfecho”. Su primer concepto conjunto fue un audio-implante en el diente con el que hablar por teléfono.

Visto en No Puedo Creer

El conocimiento en formato de bolsillo ocupa 125 páginas, según el alegato a favor de la curiosidad firmado por Lewis York. El mejor libro de porqués (Ed. Montena) da cerca de 300 respuestas y una moraleja: “Preguntad, preguntad siempre”.

1 ¿Por qué soplamos velas en el cumpleaños? ”Es posible que sea la adaptación de un rito griego: ofrecían una especie de pasteles con velas a la diosa de la Luna. Soplaban las velas para que el humo ascendiera hasta la diosa”.

2 ¿Por qué la mayoría de los cuchillos de mesa tienen punta redonda? ”Al cardenal Richelieu le molestó ver cómo el canciller Segnier se sacaba restos de comida de entre los dientes con la punta del cuchillo y ordenó que todos los cuchillos de mesa tuviesen la punta roma”.

3 ¿Por qué los perros dan vueltas sobre el mismo punto antes de echarse? ”Es una herencia del pasado, de cuando eran animales salvajes y, para descansar protegidos, escogían para dormir zonas de hierbas altas. Dar vueltas sobre sí mismos era la manera de allanar las hierbas”.

[La pregunta del lector: Contxi]

Cuestión de optimismo mercantil. Las diez y diez “simbolizan una sonrisa”, explican desde la marca de relojes Fossil. La hora más publicitaria también aporta simetría al conjunto del reloj y esconde otra explicación más práctica, añade Benjamin Selwyn en su libro 1001 anécdotas y hechos extraordinarios: “La marca es más visible”.

Así se demostraba antiguamente que no se escondían armas en la manga, un hábito de lo más común entre los romanos. Así que “desarrollaron como saludo habitual el gesto de coger por los antebrazos”, explican Allan y Barbara Pease en el libro El lenguaje del cuerpo. El saludo actual se utilizó por primera vez en el siglo XIX para sellar transacciones comerciales entre hombres de igual estatus. Hasta hace bien poco, era exclusivo de hombres.
“Su principal misión era preservar la temperatura corporal de los curtidos hombres de las tierras altas”, hace memoria la agencia turística VisitBritain. Por entonces, los famosos kilt eran básicamente metros y metros (hasta 5) de pura lana de oveja. Los encogió en una falda plisada un empresario del metal inglés con sede en Invergarry (a orillas del lago Ness), ”harto de ver las dificultades de sus empleados para maniobrar cómodamente dentro de la fundición”. Así que diseñó “una prenda cómoda” que sólo incluyó la parte inferior del uniforme. Pese a su minimización, los kilt ganaron tela: pueden llegar a contener hasta 8 metros.

140 litros. 200, si lo que se llena es un vaso de leche. 170, con una pinta de cerveza. Otros 2.400, si se comparte el trago con una hamburguesa. Y 10.850 más, en el momento en que uno se calza unos vaqueros. Son los litros de agua que se van por el desagüe sin ni siquiera acercarse al grifo. Es “agua virtual”, la que se utiliza en el proceso productivo de bienes y servicios: una patata (25 litros), un coche (400.000 l.), un microchip (32 l.).

El concepto lo introdujo a principios de los 90 John Anthony Allan, del King’s College (Londres). Casi dos décadas después, ya con la sequía a flor de piel, su trabajo se ha llevado el 2008 Stockholm Water Prize Laureate, premio del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo, por “redefinir el discurso en torno a la política del agua”. Porque el concepto virtual va más allá de la concienciación popular (que también: cada americano consume 6.800 litros de agua virtual cada día). Según Allan, la importación en términos virtuales se podría utilizar como una “fuente alternativa de agua”. Lo que al menos aseguraría de base unos trasvases sólidos.

Para calcular cada huella acuosa, se puede echar mano de esta calculadora

 

Fue rey de Tebas y “espléndido en sus banquetes”, según el diccionario de la RAE. La mitología suma un hijo ilegítimo a su currículo: Hércules, fruto de un escarceo de su esposa, Alcmena, con Zeus, apunta protocolo.org. Precisamente es el origen al que se remontan algunos autores, según la web especializada en protocolo. La mítica infidelidad centró la trama de la obra Anfitrión, de Plauto, que después adaptaría Molière. El autor francés describió un gran banquete y la frase que pasaría al imaginario colectivo: “El verdadero Anfitrión es el que invita a cenar”.
24.000 (428 x 157 cm). Así es la Vida, según Educa, y cuesta unos 200 €. El trampolín de la marca al Guinness World Records compone una obra del neozelandés Royce B. McClure, quien ya ha instalado su hazaña en Internet.

                 

Tres kilómetros al sur de Visby. En la capital de la isla sueca de Gotland aún sigue en pie la “casa de la niña más fuerte del mundo”. La frase de catálogo viene con tejado verde, fachada rosa-amarilla, Pequeño Tío a la puerta y un clon de Pippi Långstrump ya en edad de no ir a la escuela por obligación. A Villa Villekulla, la misma casa por la que se paseó la televisiva Inger Nilsson, le ha salido alrededor un parque de atracciones con vistas al mar Báltico. Se llama Kneippbyn, ofrece más de 55 actividades –performance diaria con calzas largas incluida–, y recibe 80.000 visitas cada verano.

              

Nueva York cambia de ubicación. Según el diccionario de topónimos de nueva construcción, caerá en el golfo Pérsico. En Arquitecturalandia, ese interminable parque de atracciones sobre plano en que se ha convertido Dubai. La capital con más futuros Guinness por metro cuadrado sumará a su horizonte paranoico cinco distritos de perfil neoyorquino. Eso sólo puede pasar en Waterfront City.

La nueva ciudad la firma Nakheel, la misma compañía que está convirtiendo la costa de Dubai en un show de Google Earth: islas que dibujan el mundo (The World), palmeras (The Palm) y hasta el sol, la Luna y los planetas (The Universe). Siguiendo la mutante línea de costa, se llegará a Waterfront. Traducido en números: 140 millones de metros cuadrados, 1,5 millones de habitantes y un millón de nuevos puestos de trabajo. El macroproyecto ya ha instalado su centro sobre plano: Waterfront City, un Nueva York de 11.800.000 m2, 92.000 residentes y 310.000 trabajadores. “Eso significa que habrá tantos edificios ocupados por el día que por la noche, lo que garantiza que la ciudad permanezca viva 24 horas al día”.

Así la pinta el masterplan de la Office for Metropolitan Architecture (OMA). Será Manhattan “a escala humana”. Una isla artificial con hileras de rascacielos de postal y “la densidad de Manhattan en mente”, pero con distancias de a pie. La Isla, así llaman al distrito clon de Manhattan, tendrá sólo 10 calles –una cuadrícula de 5x5– y un icono redondo, a lo Boullée: The Sphere. Alrededor se instalarán los otros cuatro distritos. Empezando por el norte y siguiendo las agujas del reloj: Madinat Al Soor (tradicionales asentamientos árabes), Boulevard (y su Boulevard Park), Marina (torres residenciales) y Resort (que hará honor a su nombre con hoteles de lujo y otro de los iconos del nuevo perfil neoyorquino: The Spiral). 

 

           

CIUDADES A LA CARTA

La batuta de Waterfront City la llevan Reinier de Graaf y Rem Koolhaas, cuyo currículo incluye otra ciudad de nuevo acuño: Gateway City. El destino hasta ahora exclusivo de los cómics ya tiene coordenadas: Ras Al Khaimah, el emirato más al norte de los Emiratos Árabes. El plan incluye 43 km2 y 150.000 nuevos habitantes.

Visto en Diario del viajero

Eugene Shoemaker dejó este mundo en 1998, un año después de morir. Una parte de las cenizas del astrónomo se acomodaron en el Lunar Prospector, orbitaron un año alrededor del satélite y terminaron impactando, con nave incluida, en el polo sur de la Luna. De momento, es el único ser humano que descansa en paz en otro cuerpo celeste. De momento. La Luna se incorporará en 2009 al catálogo de más allás de Celestis.
La compañía de Houston estrenó los memoriales espaciales en 1997. Envió 24 almas –24 cápsulas con cenizas según el formato estelar– a seguir la órbita de la Tierra. Desde entonces, ha conducido al más allá a difuntos de 14 países, incluido Scotty, de Star Trek. Hay cuatro servicios a elegir para dejar este mundo: un viaje de ida y vuelta con gravedad cero (desde 444 €), la órbita de la Tierra (desde 1.593 €), la Luna (desde 6.379 €) o el espacio, lo que vendría a ser literalmente un viaje celestial eterno, desde 7.978 €.

Visto en Neoteo

                               

Para presumir de perfil, basta un movimiento de muñeca, según la versión del “lujo customizado” que se ha sacado de la manga Eleven Forty. La compañía escocesa moldea los gemelos, los de las camisas, a imagen y semejanza de los gemelos biológicos. Miniperfiles a la carta desde 285 € que, al margen de las mangas, se unen a modo de busto sobre un soporte a medida. La firma también se ajusta a egos en equipo: personaliza futbolines.

Visto en No Puedo Creer

Se impone el slow travel. Viajes sin prisas, sin embarques, sin maletas con ruedas. Es el antídoto contra la fast life y las emisiones de CO2 de más. Otro revival que sumar al siglo XXI: el ecoturismo recupera los autobuses para las largas distancias, la mochila a la espalda y los cámpings nocturnos. El viaje –es el lema que viene– es tan importante como el destino”.

OzBus. De Londres a Sidney o de Sidney a Londres. 13 semanas, 20 países. 3.850 libras (4.890 €). Mark Creasey estrenó sus viajes “sociales y sostenibles” el pasado 23 de septiembre sobre un principio básico: “Llegar allí es más de la mitad de la diversión”. Acaba de lanzar una nueva ruta en bus (Berlín-Londres) y ha retomado los hippie trails de los años 60 y 70: de Estambul a Katmandú en bus, tren e incluso camello.


ButterflyBus. Se estrenará en 2009. De Londres a Urumqi (China), con posibilidad de unirse al viaje desde Dover, Calais, Berlín y Varsovia. 16 días, 8.000 kilómetros. 795 libras (1.010 €) o 1.295 libras (1.645 €) ida y vuelta. La ruta de la seda en ecobuses (el doble de ecoeficientes que el Transiberiano, aseguran) y opción de pasar la noche en cámpings u hoteles de lujo.

                                      

 [La pregunta del lector: Jùlia Montañés, Barcelona]

Porque lo inventó una María y no una Júlia. “María la Judía” sería el nombre del baño con nombre y apelativo. Un cuestionado personaje (real o ficticio) cuyo “origen parece perderse en el origen de los tiempos”, según las indagaciones de José María de Jaime Lorén, profesor de Historia de la Farmacia de la Universidad CEU-Cardenal Herrera (Valencia). Hay quien especula con que era Miriam, la hermana de Moisés. Otros, añade el profesor, la identifican con “cierta María alquimista que inició a Zósimo de Panópolis [siglo III]”. La conclusión a la que llega De Jaime Lorén es que fue “un personaje real de la más antigua alquimia” y también “podría haber sido la firma empleada por uno o varios alquimistas hebreos”. Además del baño María, se le atribuye la invención del “kerotakis o aparato de reflujo”.

Al menos 50.000 millones.
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