En verde (el color del dólar) a corto plazo, para reactivar la economía. Y en verde (su new deal de nuevos tecnologías verdes) a medio y largo plazo para que EEUU recupere su condición de líder económico mundial sin discusión. Barack Obama presentará hoy en Chicago su equipo económico, que algunos ya han bautizado como un dream team contra la crisis, liderado por el actual presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Tim Geithner, en el departamento del Tesoro y Larry Summers como principal asesor económico en la Casa Blanca. La tercera pata del taburete, de la que nadie habla porque así se la ha encontrado Obama y allí permanecerá como mínimo hasta el 31 de enero del 2010, es Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal.

Como explica esta crónica de The New York Times sobre lo que bautiza como la Rubiconomía, Summers, Geithner y el resto de nombramientos del equipo económico proceden de la órbita de Robert Rubin, secretario del Tesoro de Bill Clinton y uno de los principales gurús económicos del Partido Demócrata. Resulta curiosa este hecho, ya que cuando el propio Clinton dice que parte de las razones que han llevado a la crisis de las subprime empezaron a gestarse bajo su mandato, se refiere a políticas que Rubin, en compañía de Alan Greenspan, llevó a cabo, como la no regulación de los derivados bursátiles que está en la base de lo que está ocurriendo. En sus tiempos con Clinton, Rubin también defendía el rigor presupuestario y los tratados de libre comercio.

Curiosamente, no están los tiempos para estas ortodoxias, y el plan de choque que va a poner en práctica el equipo de Obama implica no preocuparse por el aumento del ya disparado déficit como mínimo en los dos próximos años y aumentar la regulación de los mercados financieros. Otra prioridad, si nos hemos de creer las promesas electorales, es renegociar o replantearse los acuerdos de libre comercio (como el NAFTA con Canadá y México y los pendientes de aprobación con Colombia y Corea del Sur), en lo que por ahora es un coqueteo con el proteccionismo que está por ver hasta dónde llega.

Summers es considerado una de las mentes económicas más lúcidas del país. Geithner es un tecnócrata que desde su puesto actual ha participado decididamente en el plan de rescate bancario de Henry Paulson. Summers aporta experiencia, conocimientos y un carácter agresivo y valiente que puede generar buenas ideas. Geithner conoce (y sobre todo lo conocen) Wall Street, y entre otras cosas supone un continuismo con la política de intervención pública en los mercados que ha iniciado la administración Bush como terapia de choque contra la crisis. Sólo este hecho ya tranquiliza a los mercados, y la calma es un bien muy preciado estos días.

A corto plazo, Obama planea continuar lo hecho por la administración Bush, corregido y aumentado. Es decir, intervencionismo desde el Estado, paquetes de estímulo para la economía (sobre todo, pero no sólo, fiscales), ayudas sociales a los más castigados por la crisis (ampliar el periodo de tiempo que se cobra el subsidio de desempleo, por ejemplo), continuar interviniendo cuando sea necesario en los mercados financieros con las herramientas que ya está usando Paulson y poner en marcha un nuevo marco regulatorio. Prevé ofrecer ayuda, sobre todo crediticia, a administraciones municipales y estatales que no pueden acceder a los congelados mercados de crédito e impulsar un abanico de programas públicos, desde la construcción y la reparación de infraestructuras y otras obras públicas. El objetivo anunciado: 2,5 millones de empleos en dos años cuando este año se han perdido 1,2 millones de trabajos.

Dos años es curiosamente el periodo de tiempo durante el cual Obama ha dicho que el equilibrio de las cuentas no será prioritario. Probablemente podrá permitirse este periodo de tiempo, y para ello cuenta con nutrir las arcas públicas con el aumento recaudatorio que supone anular los descuentos fiscales que propugnó Bush para los que ganan más de 250.000 dólares anuales. También dice el presidente electo que la retirada de Irak en 16 meses contribuirá a reducir la presión presupuestaria que supone esta guerra. Pero el déficit de Bush que Obama hereda más lo que aumentará él mismo según confesión propia hace que su margen no sea muy amplio.

Obama considera estas políticas a dos años vista como la terapia de choque necesaria para salir de la crisis. Pero el principio ideológico de intervencionismo estatal para construir la economía no es una cuestión coyuntural, como por ejemplo se lo plantea la administración Bush. Obama quiere hacer de la necesidad virtud, aprovechar que la crisis hace que los debates ortodoxos sobre la economía no tengan mucho sentido y sentar las bases para un nuevo modelo, en la que el sector verde (nuevas tecnologías energéticas, producción de coches más eficientes desde el punto de vista del consumo, readaptación de los edificios a nuevos estándares sostenibles...) cumpla el mismo papel de locomotora económica que Silicon Valley jugó en su momento para relanzar la economía estadounidense.

Es decir: donde Bush veía en la lucha contra el cambio climático un lastre para el crecimiento económico estadounidense, Obama ve una oportunidad para que EEUU recupere su preponderancia económica.

PD1: El equipo económico, como casi todos los nombramientos que ha efectuado hasta ahora Obama, tienen en común un pasado clintonita. A las críticas de que este regreso al pasado implica poco cambio, que un equipo forjado a la sombra de Rubin planee llevar a cabo políticas alejadas de su ortodoxia viene a dar la razón a los que dicen que Obama por sí mismo es el cambio, y que está eligiendo a quienes van a poner en práctica sus ideas, no a quienes van a generar estas ideas.

De acuerdo. Hasta que pase un tiempo y empecemos a ver cómo gobierna, este argumento puede comprarse.

Pero dado que aún tenemos muy cerca las primarias y aún tenemos fresco lo que se decía entonces, sólo añadir un par de cosas. Quien en campaña hablaba de que el cambio sólo se logra con la experiencia de conocer las cosas por dentro era Hillary Clinton, ante las críticas y burlas de los seguidores de Obama que acusaban a la exprimera dama de estar demasiado vista para impulsar ningún cambio. Hillary tenía razón, y Obama se la está dando con sus hechos. Quien en campaña decía que Hillary había demostrado no tener un buen criterio en política internacional por su apoyo a la guerra de Irak era Obama. Obama tenía razón, y se la está quitando a sí mismo con sus hechos.

Sí, ya sé que las campañas electorales son eso, campañas electorales...

PD2: Alrededor de la medianoche, que es cuando suceden las cosas de brujas, la Reserva Federal acaba de enviar el comunicado de prensa en el que confirma lo que hace dos meses hubiera sonado a herejía: el rescate público del banco Citigroup. La operación consiste en invertir 20.000 millones públicos en la entidad. Para que luego llamen socialista a Obama...