Decía en el hilo anterior que la campaña de John McCain acusa día sí día también a la prensa de ser obamista y de ser una de las principales razones por las que Barack Obama ganará estas elecciones. La segunda parte no lo sé (suelo ser bastante escéptico sobre la capacidad real de los medios para cambiar opiniones de la gente o crearlas de la nada, más bien me inclino a pensar que reforzamos y aportamos argumentos, articulamos opiniones ya existentes, pero ese es otro tema). La primera --que la prensa quiere que gane Obama-- creo que puede argumentarse que es una acusación bastante justa. Con matices, pero justa.

Miremos algunos datos. Oficialmente, el número de periódicos que han seguido la tradición y apoyado públicamente a Obama es mayor que nunca antes. La difusión conjunta de los más importantes es de 16 millones de personas. En cambio, los que han pedido el voto para McCain suman 4,2 millones de personas. El desequilibrio es patente.

Pero un apoyo público no significa (no debería) que la cobertura de la campaña es parcial. Así que hay otros estudios. El Project for Excellence in Journalism ha estudiado la cobertura de las seis semanas posteriores a las convenciones, y ha llegado a la conclusión de que Obama tuvo un 36% de artículos positivos, un 35% neutrales y un 29% negativos. McCain tuvo un 57% de piezas negativas y un 14% positivas. La percepción de la gente es más acusada: un estudio del Pew Center afirma que un 70% de los estadounidenses cree que los periodistas quieren que Obama gane las elecciones, mientras que un 9% quiere que las gane McCain. Sólo un 8% considera que la prensa está haciendo una cobertura objetiva de la campaña sin favorecer a ningún candidato. Este último dato es demoledor.

De entrada: lo de acusar a la prensa suele ser como lo de los árbitros en el fútbol; sólo lo hace quien va perdiendo, y en muchas ocasiones es una forma de desviar la atención de sus propios errores. Otra cuestión: las críticas de parcialidad a la prensa por parte de quienes son profundamente parciales (y aquí me refiero sobre todo a los blogs y medios on line, que en su mayoría está muy marcados ideológicamente) no son más que exigencias de que cojeen del mismo pie que ellos. De la misma forma hay prensa que no tiene ninguna intención de ser imparcial, que basa su línea editorial y su modelo de negocio precisamente en no serlo y en dar voz a una sola forma de ver, en este caso, la política. En EEUU, Fox News y la MSNBC serían dos ejemplos a derecha e izquierda, respectivamente. Los fieles que sólo se informan a través de ellos acusan de parcialidad a cualquier medio que no repita esos puntos de vista.

Dicho esto: Obama ha recibido mejor trato que McCain. Hay diferentes motivos más allá del obvio (que ideológicamente los medios apoyan al demócrata). Uno de ellos es periodístico: Obama ha sido desde el principio la gran novedad de la campaña. Por ser negro, por aspirar a hacer historia, por derrotar a Hillary Clinton... Es comprensible que genere mucho más interés (es más desconocido), y de ahí que se lleve más espacio que McCain (o que Clinton en su momento). La diferencia en cantidad de espacio es muy considerable. Aunque dar a conocer al candidato desconocido no debería significar sólo dar a conocer los aspectos positivos de su perfil y de sus propuestas. Y si no que se lo digan a Sarah Palin.

Luego está la calidad de los artículos. El mayor número de artículos positivos a su favor se puede justificar por el hecho de que Obama ha generado mayor cantidad de buenas noticias. Ganó las primarias a Clinton; va por delante en las encuestas; ha batido récords de recaudación; su organización es más amplia y eficiente que la de su adversario; a sus mítines va más gente; los miembros de su campaña no se despellejan entre ellos (o si lo hacen no lo filtran a la prensa, como la republicana); el partido está unido detrás suyo (de nuevo, no como el republicano)... ¿Qué hay que hacer para ser imparciales? ¿Inventarse buenas noticias de McCain donde no las hay? ¿Decir que hay unidad republicana cuando no existe?

Pero entre la cantidad y la calidad, se yergue la gran zona gris. Por ejemplo: los medios han acusado, con razón, a McCain de llevar a cabo una campaña negativa. Obama también ha desprestigiado las políticas de McCain. La cuestión es que la prensa ha estado desde el primer momento muy alerta a cualquier ataque personal al demócrata que pudiera rozar el racismo. De ahí las críticas a la utilización de los Weather Underground y el reverendo Jeremiah Wright contra Obama. De ahí la percepción de que McCain ha sido más sucio que Obama, cuando es cierto que muchos vídeos propagandísticos del demócrata han sido también muy duros y en varios casos tan falsos y manipuladores como los del republicano. Pero lo eran sobre contenidos, no sobre la personalidad de McCain. Otra acusación: se ha atacado con mucha más saña la inexperiencia de Palin que la de Obama. Es cierto. La defensa de los medios: no parece que la talla política de ambos sea comparable. Aunque esto, me podéis decir muchos, es opinable.

¿Por qué entonces digo que es justa la afirmación de que la prensa es obamista? Porque los opinadores y los editorialistas son mayoritariamente obamistas. Ahí no hay discusión posible. El establishment periodístico con firma propia en EEUU ha llegado a la conclusión de que este país no puede permitirse cuatro años más de republicanos. Hace tiempo que esto sucedió, pero decisiones de McCain como la de elegir a Palin no hicieron más que reforzar esta tendencia. Y como suele ocurrir en todas partes, la opinión publicada tiene mucho mayor peso que la información publicada. Da igual que pueda defenderse que un medio haga una cobertura informativa imparcial. Si sus columnistas apuestan claramente por uno de los dos candidatos, la impresión que se lleva el lector es que ese medio es parcial.

Y para acabar una reflexión algo provocativa ¿Realmente queremos que la prensa sea imparcial? Es decir, ¿queremos que la prensa simplemente exponga, por ejemplo, los dos planes de reforma sanitaria de los candidatos para que los lectores decidan o bien queremos que hable con expertos y nos digan cuál de los dos es mejor? Yo creo que hay ocasiones en que debemos ser imparciales, cuando no tenemos las herramientas o el conocimiento necesario para decantarnos por los dos puntos de vista de una historia. Pero cuando sí tenemos estas herramientas y estos conocimientos (por ejemplo, cuando somos testigos directos de un acontecimiento) no creo que el periodista deba dar el mismo valor a las dos versiones si sabe que una de ellas no es cierta. Ojo: Si lo sabe, no si lo cree. En la diferencia entre informar y opinar, yo creo que informar no debe limitarse siempre a exponer asépticamente dos puntos de vista. Por ejemplo: McCain dice que va a ganar las elecciones. Bien, hay que informar de ello y decir que eso es lo que dice el republicano. Pero después hay que explicar por qué lo tiene tan difícil para ganarlas, aunque contradiga el punto de vista de McCain. Lo que cruza la frontera y deja de ser información es decir categóricamente que McCain no remontará. Nadie lo sabe a ciencia cierta, así que eso es una opinión, más o menos previsible, más o menos formada, más o menos autorizada. Una opinión que estos días se está repitiendo en muchas ocasiones en los medios estadounidenses.