Para acabar la cobertura de la convención demócrata en Denver publiqué un hilo titulado Obama aún no ha ganado en el que venía a decir que, a diferencia de la percepción que se tiene en Europa, los periodistas extranjeros que trabajamos en EEUU no tenemos tan claro que Barack Obama ya sea el presidente de EEUU, que esta vaya a ser una elección fácil para el demócrata. En los comentarios, Issa decía que Obama "tiene aura de ganador" y John McCain --"un candidato a la defensiva"--, no, y se preguntaba si los medios en EEUU lo ven como un "recambio válido" de George Bush.

Tras la convención de Saint Paul (que McCain cerró ayer con un discurso moderado y de ánimo bipartidista en el que demostró de nuevo que la retórica no es su fuerte), puedo responder a Issa que no sé si McCain tiene aura ganadora o no, pero sí sé que ya no es un candidato a la defensiva, que los republicanos lo ven (y con ellos todo su entramado mediático y sus blogs) como un recambio perfectamente válido y que los demócratas, que antes de las dos semanas de convenciones ya estaban un poco moscas, ahora son plenamente conscientes de que esto no va a ser un paseo militar. Lo dijo el propio Al Gore en Denver: va a ser una carrera muy reñida. Y, como ironizó el candidato derrotado en el 2000, algo sabe Gore de carreras reñidas a la Casa Blanca. Para los enfermos de los datos: echad un vistazo a estas encuestas estado por estado, que es lo que realmente cuenta en noviembre. La situación es prácticamente de un empate técnico, independientemente de lo que digan las encuestas nacionales (que sólo hay que tomarlas como tendencias generales).

McCain aún no ha perdido. Tiene a su favor la historia (desde 1969, ha habido cinco presidentes republicanos y dos demócratas), su experiencia, su biografía, que al Partido Republicano no hay que enterrarlo nunca (a eso me refería en la última entrada de Denver cuando decía que John Kerry perdió contra todo pronóstico (europeo) ante George Bush en el 2004) y la fastidiosa manía de los estadounidense de elegir casi siempre al candidato que no quieren los europeos. La novedad histórica de Obama (el color de su piel) está por ver en qué sentido influirá el 4 de noviembre, al igual que el papel que Sarah Palin (una atípica número dos que desafía al análisis histórico del papel de los vices en el proceso) tendrá en lo que queda de campaña y la votación. En su contra, McCain tiene los ocho años de Bush, la economía y una coyuntura política contraria a los republicanos.

Si para algo ha servido Saint Paul es para que los republicanos se crean que pueden ganar por primera vez desde las elecciones legislativas del 2006. Gran parte de la culpa la tiene el efecto Palin, la mejor noticia --al menos mediática-- que han tenido los republicanos en todo el ciclo electoral. Palin y Saint Paul vienen a ser a los republicanos el chute de ilusión y orgullo que supuso la victoria de Obama en Iowa en enero. Será inexperta, será desconocida, todo lo que queráis, pero es justo lo que necesitaban los republicanos. En el discurso de cierre de convención, su presencia ha sido más aplaudida que la del propio McCain.

Los republicanos tienen un mensaje adecuado al momento político (un cambio en Washington pero no radical, sino una reforma, al fin y al cabo eso de que lo de Washington es un desastre es patrimonio suyo) y un candidato idóneo (un maverick con reputación de haberse enfrentado a su propio partido que apela a los independientes una vez Palin le ha garantizado la base más derechista). Ahora deben convencer a los estadounidenses que ellos, que en gran medida son responsables de la situación actual en el país que debe cambiarse, pueden arreglarlo. O, al menos, que Obama no es de fiar no sólo para llevar a cabo este cambio, sino para mantenerlo en unos cauces deseables para el estadounidense medio.

Por eso Rick Davis no miente cuando dice que para ellos estas elecciones van de personalidad y no de propuestas, ya que en el mensaje principal (el cambio) coinciden. Se trata del cómo y sobre todo del quién. Con todo (ataques personales, descalificaciones, etcétera) que probablemente ello supone y que tan bien funciona en la política estadounidense.

No, McCain aún no ha perdido.

PD: La frase: "Obama for president... de Francia." Una chapa que se vendía en la tienda oficial de merchandising del Xcel Center.