Jornada redonda para el Partido Republicano en Saint Paul. No sólo es que Sarah Reina de Saint Palin ha pasado el examen de su primer gran discurso público con muy buena nota, sino que los republicanos encontraron el mensaje que estaban buscando: una carga muy dura de profundidad contra Barack Obama, la imagen de John McCain como el único que puede protagonizar un cambio en el que de verdad se puede creer y la del partido como la única formación que realmente conoce al pueblo estadounidense y que presenta a candidatos que, o bien son héroes o bien son como cualquier otro americano. Pero que, en cualquier caso, son verdaderos patriotas y no europeizados disfrazados.

Los republicanos dominan muy bien estos temas --no deja de ser interesante ver de primera mano el miedo, la necesidad que tiene de sentirse segura gran parte de la población de la primera potencia económica, cultural y militar del mundo-- y lo han escenificado muy bien la jornada que acaba de concluir. Mitt Romney, Mike Huckabee y Rudy Giuliani ejercieron de teloneros para la estrella de la noche, y Palin no sólo no defraudó sino que dejó a los fieles republicanos con un muy buen sabor de boca.

Empezó algo hierática, pero poco a poco fue afianzándose y tocó todos los palos de la forma adecuada y en muchas ocasiones con brillantez. Presentó a su familia, repasó su trayectoria como alcaldesa y gobernadora, habló de energía (un tema que domina), de política internacional, elogió a McCain, se mofó de la prensa que tanto la ha criticado y cargó con dureza y sin miramientos contra Obama. "¿En qué se diferencian una madre que lleva a sus niños a jugar a hockey y un pitbull? La madre lleva pintalabios". Esa es Sarah Palin.

Hockey Mom es uno de sus sobrenombres. Hay otros. Palin Power rezaban algunos carteles que llevaban los delegados. Otros hablaban del tíquet que forman el héroe y la Superwoman. Con su aspecto de profesora de escuela, Palin estuvo irónica pero contundente contra Obama ("En política hay algunos candidatos que usan el cambio para promover sus carreras. Y hay algunos candidatos, como John McCain, que usan  sus carreras para promover el cambio"); socarrona con la prensa ("Tengo una noticia para todos esos periodistas y comentaristas: no voy a Washington en busca de la buena opinión de los medios, sino para servir al país"); eficaz cuando se presentó como una estadounidense más ("Yo crecí con la gente que hace algunos de los trabajos más duros en América... que cultivan nuestra comida, gestionan nuestras fábricas y luchan nuestras guerras"), y conservadora, muy conservadora, en asuntos sociales, fiscales y de seguridad ("Los terroristas de Al Qaeda aún planean infringir un daño catastrófico en América y él (Obama) está preocupado porque alguien no les leyó sus derechos").

Palin demostró los motivos por los que es un buen fichaje para McCain. Los motivos por los que puede que no lo sea (su inexperiencia, por ejemplo) se verán, tal vez sí o tal vez no, cuando no tenga un discurso tan bien escrito por un miembro del equipo de redactores de la Casa Blanca (como inmediatamente ha recordado esta noche la campaña de Obama), cuando deba improvisar o cuando protagonice el debate entre vicepresidentes. Pero Palin comunica, o mejor, se comunica muy bien con el estadounidense medio de las pequeñas ciudades, justamente esos que suelen decidir las elecciones y que se sintieron, digamos que insultados, cuando Obama durante las primarias habló de su "amargura que les lleva a refugiarse en armas y la religión" a causa de la crisis económica. McCain decía el miércoles que ojalá hubiese anunciado hace un mes el nombramiento de Palin. Probablemente le hubiera ido bien.

El mensaje que ha surgido esta noche de Saint Paul es el de un Partido Republicano preparado para la lucha, dispuesto al cuerpo a cuerpo, que habla de cambio en Washington pero que hasta el 4 de noviembre no piensa dar ni agua a su adversario demócrata. Un Partido Republicano, en definitiva, que no sólo no cree que las elecciones están perdidas sino que considera que las puede ganar, y que va a dar toda la batalla que sea necesario para ello, lo cual ya es mucho en este ciclo electoral a priori tan adverso para ellos. Por tierra, mar y aire. Con patriotismo entendido a su forma, demagogia, discurso del miedo y descalificaciones (de mal gusto fueron las burlas sobre el trabajo de Obama como organizador comunitario en una ciudad como Chicago). Pero también con un candidato a la presidencia con un innegable predicamento entre los independientes y una candidata a la vicepresidencia que habla como tantas y tantas mujeres, madres y trabajadoras estadounidenses. Y en un país que suele votar a políticos con los que iría a tomarse una cerveza, Palin es la compañera ideal para compartir unas risas y una hamburguesa en cualquier diner de cualquier pequeña ciudad estadounidense.

Y el jueves, McCain pondrá la guinda. Más de un año y medio después, la campaña de verdad empieza ahora.

PD 1: Hoy vamos a tener varias frases, ya que tanto Huckabee (por quien confieso una debilidad casi perversa) como Giuliani estuvieron especialmente inspirados para recordar de qué partido hablamos cuando nos referimos a los republicanos.

"No soy republicano porque crecí rico, sino porque no quería pasar el resto de mi vida pobre esperando a que el Gobierno me rescatara". (Mike Huckabee)

"John McCain seguirá a los fanáticos a sus cuevas en Pakistán o las puertas del infierno. Lo que Obama quiere es darles un lugar en la mesa". (Mike Huckabee).

"Sarah Palin ha logrado más votos como alcaldesa de su ciudad en Alaska que Joe Biden en toda su campaña presidencial". (Mike Huckabee).

"Los ciudadanos de EEUU elegimos a nuestro próximo presidente. No la prensa ni los famosos de Hollywood". (Rudy Giuliani)

"Esto no es un ataque: es un hecho. Barack Obama nunca ha liderado nada. Nada de nada. Nada (en español)" (Rudy Giuliani)

"Durante cuatro días y en los pasados 18 meses, los demócratas han tenido miedo de usar las palabras terrorismo islámico. ¿A quién tienen miedo de insultar? ¿A los terroristas?" (Rudy Giuliani)  ¿Por llamarles musulmanes?, me pregunto.