martes, 02 de septiembre de 2008 6:06
Joan Cañete Bayle
El huracán Palin
Mientras John McCain y los dirigentes del Partido Republicano deciden qué van a hacer con la convención ahora que el Gustav parece que no va a causar daños importantes y que, por tanto, hay vía libre para usar el huracán políticamente, Sarah Palin se ha convertido en la estrella en Saint Paul a la espera de que probablemente hoy empiece la convención en serio. Para lo bueno y para lo malo. Lo último: que su hija de 17 años está embarazada de cinco meses. Pero va a casarse con el padre de su hijo, se supone que de la misma edad, más o menos. Ah, bueno, menos mal.
La situación es la siguiente: esta chica, Bristol, no sólo va a pasar por el trance de dar a luz tan joven. Su embarazo ha sido anunciado a todo el país mediante un comunicado público porque resulta que su madre es candidata a la vicepresidencia de EEUU. El embarazo va a ser (ya lo está siendo) escrutado, convertido en un motivo por el que los republicanos pueden ganar o perder las elecciones y el baremo que puede marcar la carrera política de su madre. Y si se ha anunciado públicamente es porque llevamos un fin de semana en que blogs progresistas de la órbita demócrata estaban publicando que el último bebé de Palin (Sarah) --nacido en mayo con síndrome de Down-- en realidad era de Palin (Bristol) y que todo era un montaje. La política puede ser encantadora. No culparía a Bristol si no votara nunca en su vida (cuando tenga edad para ello y los pañales le dejen tiempo).
Todo el mundo dice que meter en la campaña a Bristol y su futuro bebé no es juego limpio y todo el mundo la está metiendo, empezando por su madre. La primera pregunta es obvia: ¿cómo afectará a los votantes republicanos que priman los valores familiares que la número dos de McCain tenga una hija de 17 años embarazada? Curiosamente, esta pregunta se la hacen progresistas y demócratas que no suelen votar por valores familiares. Yo creo que la pregunta es otra: ¿qué dice de las profundas convicciones conservadoras de Sarah Palin, de la educación sexual que ha transmitido a su hija, este embarazo? La vida sucede, me decían por las calles de Mineápolis delegados y simpatizantes republicanos. "Estamos en manos de Dios", me dijo una mujer con chapas de John McCain de pies a cabeza.
En EEUU la vida parece suceder en muchas más ocasiones que en otros países. Según las estadísticas del Center for Disease Control and Prevention, alrededor de un tercio de las jóvenes estadounidenses se quedan embarazadas antes de los 20 años, el segundo porcentaje más alto en un grupo de 46 países desarrollados. La vida que les ha sucedido a los Palin no es ni mucho menos excepcional. Las estadísticas llevaban en descenso durante varios años hasta que en el 2006 volvieron a aumentar. Resulta evidente en ello la influencia de los programas de planificación familiar basado en la abstinencia que la administración Bush ha promovido y de los que estos días en Saint Paul se hace proselitismo.
Sigo pensando que la elección de Palin (la madre) es un acierto de McCain. Su gran prueba de fuego será el debate de vicepresidentes contra Joe Biden (y no hay peor enemigo para combatir que al que no se conoce y se minusvalora). Por lo demás, aporta muchas más ventajas al tíquet republicano que desventajas, incluido el asunto de Bristol. Si los demócratas (no sus políticos, no son tan torpes, sino los medios y los blogs) cargan las tintas con este asunto corren el riesgo de que se vuelva en contra suya. Y sí, es cierto, Palin es una perfecta desconocida y sin experiencia... como lo era (desconocido, digo) y lo es para los republicanos Barack Obama, sin ir más lejos. El número dos del tíquet no gana elecciones, pero sí refuerza tendencias. Por eso casaban tan mal John Kerry y John Edwards y Al Gore y Joe Lieberman. Por eso casan tan bien George Bush y Dick Cheney.
Y la tendencia que refuerza McCain con Palin (más allá de que los conservadores la adoran, de que es una mujer con la que pescar a los votantes de Hillary Clinton, etcétera, etcétera) es que no quiere ser la continuación de los ocho años de Bush. Aspira McCain con ello a que estas elecciones sean una elección entre el cambio radical de Obama y el cambio moderado, con el supuesto sentido común de los conservadores, de McCain. Como he leído en más de algún lugar de la prensa estadounidense, los tíquets de los dos partidos son como dos espejos que se reflejan entre ellos: Joven-veterano en el demócrata, veterano-joven en el republicano.
Como vino a decir Obama en un comunicado, la presencia de Palin hace aún más interesante estas elecciones. Y, por favor, dejemos en paz a Bristol.
PD1: La frase: "Los medios no entienden una militancia vitalicia en la Asociación Nacional del Rifle; no entienden levantarse a las tres de la mañana para cazar un alce; no entienden comer una hamburguesa de alce; no entienden estar casada con un tipo al que le divierten las motonieves. No estoy sorprendido de que los medios no lo pillen, pero los americanos sí lo pillan. Una hamburguesa de alce significa que ella es como nosotros. No es un zopenco que ha ido a Washington". Adam Putman, congresista por Florida (que trabaja en Washington), sobre Sarah Palin.
PD2: Otra frase: "La familia de la gente está fuera de las reglas del juego. Y los hijos de la gente están especialmente fuera. No deberían formar parte de nuestra política. No tiene importancia para hablar de la actuación de Palin como gobernadora ni de su potencial actuación como vicepresidenta. (...) Mi madre me tuvo cuando tenía 18 años, y cómo una familia trata el asunto de los embarazos adolescentes no debería ser un tema de nuestra política". Barack Obama, hablando de Bristol Palin.