Ha arrancado la convención demócrata, el mejor invento jamás ideado por los políticos (también lo es la republicana): Un gran anuncio gratis que dura cuatro días en los que los políticos, los símbolos y los mensajes del partido aparecen continuamente a todas horas en todos los medios de comunicación. Una exposición mediática que es toda una proeza, dado que el objetivo teórico de la convención es nombrar candidato demócrata a la presidencia de EEUU a un señor, Barack Obama en este caso, que hace meses que ya sabemos que es el candidato demócrata a la presidencia de EEUU.
Pero qué más da. Esto es un gran espectáculo, pensado y concebido como tal, planeado al milímetro para que quede bien en televisión. Una especie de ceremonia de los Oscar repetida durante cuatro días (homenajes a toda una carrera incluidos, como los que recibieron el lunes Jimmy Carter y Ted Kennedy) y sin ningún cineasta español nombrando a todos los santos. Estas son algunas de las cosas que pasaron el primer día de convención y que no leeréis en las crónicas sobre los enfadados seguidores de Hillary Clinton o la nueva imagen modosita de Michelle Obama.
--Los periodistas tienen que estar contentos para que el espectáculo funcione. Esa es una regla de oro. Por eso en las carpas de prensa hay tres bares abiertos, bien surtidos de todo tipo de bebidas (TODO TIPO DE BEBIDAS) y decentemente aprovisionados de comida. Gratis.
--También son gratis los masajes que nos ofrecen a los periodistas para nuestras sufridas cervicales. La lista de espera es larga.
--La CNN. Ha cerrado un restaurante entero en el recinto de la convención sólo para ellos. Se ha gastado un pastón en el dispositivo de gente (un gentío, para ser justos). Se publicita como "la convención sin filtros". Y es verdad. La mayor parte de su programación es mostrar en directo los discursos, hablar con los delegados de aspecto más friki y masajear, que no entrevistar, a dirigentes demócratas. Me imagino que lo mismo harán en la republicana (y si no para eso ya está la Fox). Viva el periodismo.
--La delegación de Iowa. Están tan, pero tan contentos, de que la victoria de Obama en su caucus lanzara su carrera hacia la candidatura que son, de largo, los que más gritan. Es un secreto a voces en Denver que a los fans de Hillary no les caen bien.
--Ted Kennedy. Emocionante en su homenaje y en su promesa de estar el 20 de enero en el Capitolio cuando Obama, si gana, jure el cargo. A Kennedy le diagnosticaron recientemente un tumor cerebral.
--La banda de música. Espectacular. Sus versiones del Oye cómo va de Santana y el Are you gonna go my way de Lenny Kravitz, simplemente fantásticas. Admito que eché de menos alguna canción de Springsteen, pero todo --The Rising-- llegará.
--Las hijas de Obama. Si hablaran más, esto estaría hecho para los demócratas. Encantadoras.
--El guionista es un fenómeno. El primer día hablaron una cuarentena de personas, la inmensa mayoría políticos, y la cosa no se salió de madre en lo que se refiere al tiempo. El prime time es el prime time. Los Oscar deberían fichar al responsable.
--En cambio hay que despedir al que se le ocurrió la entrada triunfal de Obama en vídeo, cual Sorpresa Sorpresa, al acabar el discurso de su esposa. Quedó mesiánico, paternalista e incluso un poco rollo Gran Hermano, esa cara gigante en las pantallas hablándonos a todos como si nos revelara los 10 mandamientos.
--Y hay que dar un premio al cachondo que decidió que el discurso de Michelle acabara al son del Isn't she lovely de Stevie Wonder. Si sigue dulcificando tanto su perfil, la próxima vez que hable en público esta abogada inteligente, cáustica y de fuerte personalidad, debería robarle una idea (?) a Paris Hilton: pintar la Casa Blanca de rosa.
--La mesa de la cocina, donde se supone que los estadounidenses hablan de sus cosas al acostar a los niños (la hipoteca, el seguro médico, la gasolina y tal). Sin duda el mueble favorito de los políticos demócratas.
--"La mía es una historia americana". Todo el mundo que sube al escenario en la convención tiene una historia que contar. Profundamente americana, por supuesto.
--Los carteles de Obama/Biden siguen sin llegar. Ayer había un par, hechos a mano. Esta no es manera de ganar a los republicanos.
--El Yes we can ya no se lleva. Apenas fue coreado un par de veces, y sin el énfasis que solía. Ha durado menos que una canción del verano.
PD: La frase. "Mi pieza del sueño americano es una bendición ganada duramente por aquellos que vinieron antes que yo. (...) Gente como Hillary Clinton, que puso 18 millones de grietas en el techo de cristal para que nuestras hijas -y nuestros hijos-sueñen un poco más a lo grande". Michelle Obama, haciendo su trabajo.