En un reciente mitin en Tejas, Barack Obama se detuvo a mitad de una frase. Pidió disculpas, murmuró que estaba resfriado, extrajo un pañuelo y se sonó. Fue largamente ovacionado. El vídeo puede verse en Youtube, y la anécdota no fue ridiculizada, sino que dio pie a debates sobre el carisma del candidato y a reflexiones sobre la obamamanía, a lomos de la cual el senador por Illinois lidera la candidatura demócrata a la Casa Blanca frente a una candidata tan sólida como Hillary Clinton.
"No sé si Clinton tiene tiempo para mostrar el lado humano que conozco, la compasión por la gente. Se está enfrentando a un fenómeno", reflexionaba Jennifer Granholm, gobernadora demócrata de Michigan y seguidora de Obama, en una reciente reunión de gobernadores en Washington. Obama es negro en un país donde el color de la piel aún importa, y mucho. Tiene 46 años y solo lleva tres en el Senado. Su programa apenas difiere del de Clinton. Las dudas sobre su experiencia para liderar EEUU en tiempos de guerra merecen un debate. Y, sin embargo, aquí está, batiendo a Clinton y venciendo a John McCain en los sondeos.
EL REFERENTE
El candidato 'cool' que puede hacer historia
La revista Paper, dedicada a identificar las tendencias sociales cool, publica una pieza de moda del candidato en su número de marzo junto a fotos de jóvenes modelos negros vestidos a lo Obama: trajes un poquitín anchos y corbata, nada especial. Michelle Obama, esposa del candidato, dijo que gracias a su marido se siente "por primera vez orgullosa de EEUU". El vídeo Yes we can (Sí, podemos) ha sido visto millones de veces. En Google, "Barack Obama" da 27.900.000 resultados. McCain, como si se preparara para lo que le espera, ha dicho: "No aspiro a la presidencia con la presunción de que estoy bendecido con tal grandeza personal que la historia me ha designado para salvar a mí país en esta hora de necesidad". El problema puede ser el mismo que ya es para Clinton: hay muchos que así lo piensan. Se habla ya, sobre todo desde la campaña de Clinton, de un peligroso "culto a la personalidad" de Obama.
La palabra historia asociada a Obama está en los labios de los negros (lo cual era previsible) y, sobre todo, de los jóvenes, muy motivados en esta campaña. Según una encuesta de Time, el 74% de los jóvenes menores de 30 años están siguiendo la campaña y el 71% la considera interesante. Internet es de los jóvenes, de ahí que Obama reine en la red, a pesar de que ya hay blogs satíricos y críticos como ¿Es Barack Obama el Mesías?. "No es solo que pueda ser el primer presidente negro, es que puede ser el primero multiétnico, y esta es una idea muy atractiva para los jóvenes", señala el profesor de Políticas de la Universidad de Georgetown Clyde Wilcox para explicar la popularidad de Obama.
"Su estilo y su discurso hacen que muchos votantes negros, pero también blancos, sientan que puede establecer una nueva agenda", opina Lorenzo Morris, profesor de Políticas de la Universidad Howard. "En situaciones de declive la gente siente que quiere alguien que tenga un atractivo especial más allá de las funciones de la presidencia", añade Morris. Jóvenes, negros, cada vez más hombres blancos, sindicatos, clase media-alta educada y hasta los obamacanos (republicanos por Obama) se sienten atraídos por un mensaje que, en el fondo, apela a lo más noble del subconsciente estadounidense. A la esencia del sueño americano.
EL DISCURSO
"Sí, podemos", o el poder de la palabra
El profesor Morris habla de sentimientos, lo cual es una buena forma de entender porqué Obama se ha convertido en un fenómeno. Su brillante capacidad oratoria es uno de los pilares para construir esa ceremonia de los buenos propósitos, pero también de las invocaciones a la autocrítica y a trabajar duro, que son sus mítines. La fuerza del "Sí, podemos" es el mejor ejemplo.
"Si se pudieran modernizar algunos discursos de Martin Luther King y otros líderes de los derechos civiles, el resultado sería parecido", analiza Morris. Es un optimismo basado en el trabajo duro, en recuperar los valores estadounidenses, en devolver el poder a la gente. En volver a sentirse orgulloso de EEUU, de su presidente y de uno mismo.
Y todo ello en un estilo brillante, a veces mesiánico, a veces irónico, que suena nuevo cada vez, aunque el ritmo de la campaña (Obama lleva casi un año pronunciando tres discursos diarios) haga que tal novedad sea imposible. En sus intervenciones más importantes, Obama ha usado un teleprompter, una herramienta de la que los políticos suelen huir. Pero también es capaz de hablar una hora con apenas unas notas o improvisando. Sus ideas y palabras son las que nutren al equipo que redacta los textos. Cuida la retórica Obama, y con buenos motivos. Al fin y al cabo fue un discurso, en la convención demócrata del 2004, el que lo convirtió en una figura a seguir dentro del Partido Demócrata.
Ironizó un columnista de The Washington Post que cada vez que envían a un periodista a cubrir un mitin de Obama el reportero debe afrontar un proceso de "desintoxicación". La campaña de Clinton se queja de que la prensa se fija en la bella retórica y no en el contenido de los discursos de Obama. "¿Cuántos votantes podrían haber deletreado Barack Obama hace unos pocos meses? Los medios han ayudado a acercarle al electorado con su presencia en televisión", opina Hilary O. Shelton, director de la oficina en Washington de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color.
Es cierto. Pero es que sus discursos quedan tan bien en pantalla...
EL PERSONAJE
Una biografía que encarna el cambio
Es inevitable que la figura de Obama se compare con las de Martin Luther King y John Fitzgerald Kennedy. El símil se refiere más al aura que a la esencia, y hace sentirse "incómodo" al candidato. "Kennedy y él coinciden en que los dos son jóvenes, pero poco más. JFK tenía más experiencia, procedía de una familia muy política", dice Wilcox.
Respecto a King, Obama es un heredero de la lucha del líder por los derechos civiles, pero no es un negro estadounidense descendiente de esclavos. Su padre es keniata y su madre es blanca. Por eso, muchos se han preguntado si Obama es "lo bastante negro". Más que Clinton, sí que lo es, a pesar de que la escritora Toni Morrison bautizó en su momento a su marido Bill como "el primer presidente negro de EEUU". Morrison apoya a Obama, y con ella la gran mayoría de la comunidad negra que hasta ahora ha votado en el proceso.
Y es que a Obama no le hacen falta comparaciones para que su biografía sea un gran activo. "En la comunidad negra el mensaje de Obama resuena poderosamente: Fue un organizador social en las peores zonas de Chicago --mayoritariamente negras-- y después fue un abogado de derechos civiles y profesor de Derecho, y ahora senador federal", explica Shelton.
Obama no es King ni Kennedy. Obama es Obama gracias a gente como King y Kennedy. Y tiene una facilidad pasmosa para lograr el voto entre los blancos, a los que no asusta como líderes negros del tipo Jesse Jackson y Al Sharpton.
Hace un año, todos los analistas coincidían en que Irak marcaría la campaña electoral. Ahora, la guerra sigue siendo un importante factor, pero estas elecciones parece que van de cambio, al menos en las primarias demócratas. Y en este sentido, Obama no tiene que convencer: él es el cambio.
Clinton, en cambio, tiene que explicar lo bien que ella puede dirigir un cambio gracias a su experiencia. Al primer golpe de vista, la senadora pierde, pese que nunca ha habido una presidenta. Pero este no es el momento de su biografía.
EL RELEVO
El peso de Bush y de las dinastías
"No hay nada que los estadounidenses queramos más que ocho años de Hillary y después otros ocho años de Jeb Bush. Por entonces, Chelsea Clinton ya será lo suficientemente mayor para ser presidenta", ironiza Wilcox. "En serio, la perspectiva de una sucesión Bush-Clinton-Bush-Clinton es un grave inconveniente para ella", añade. Y también los dos mandatos de George Bush. "Este año tiene todos los visos de ser demócrata. El presidente es impopular, la guerra es impopular, la economía va como va, y la opinión pública está cansada de republicanos", dice.
Y, de forma más amplia, cansada también de pugnas partidistas, de crispación, del estilo Karl Rove. Los tiempos van en contra de Clinton. Es demócrata, pero votó a favor de la guerra de Irak. Cae mal a mucha gente. Y, sobre todo, su apellido es sinónimo de enfrentamiento visceral con los conservadores.
LOS RECURSOS
El poder de un millón de pequeños donantes
Desde enero del 2007 a enero del 2008, Obama recaudó 137,4 millones de dólares. Clinton, 118,3 millones. El viernes, la campaña de la senadora anunció con alegría haber recaudado 36 millones de dólares en febrero. La de Obama se limitó a decir que supera esta cifra. Según el
Chicago Tribune, la recaudación rondará los 50 millones. La clave de su éxito radica en los pequeños donantes: más de un millón de estadounidenses han aportado dinero.
Internet ha sido básico para este apoyo. También la explosión de la
obamamanía. Pero tener los bolsillos llenos no garantiza el éxito. Hay que saber utilizar el dinero. Y Obama ha movilizado a más voluntarios. Ha aprovechado mejor que nadie la red. Hay una tendencia constante en la campaña : Clinton empieza en los estados con ventaja en los sondeos y casi siempre acaba derrotada.