viernes, 04 de enero de 2008 5:58
Joan Cañete Bayle
Iowa vota contra el 'statu quo'
Por utilizar las palabras de John Edwards en su discurso de la noche electoral en Iowa, es evidente quién ha perdido en los caucus de este estado: el statu quo. Y también quién ganó: el cambio. Citados en escuelas, iglesias, centros comunitarios y hasta en casas particulares en un proceso que tiene momentos muy similares a la elección al delegado de clase de primaria, los votantes de Iowa han enviado un mensaje claro de renovación.
Del lado demócrata, Barack Obama ha recogido los frutos con una victoria en un estado conservador y con un 98% de población blanca. Entre los republicanos, Mike Huckabee, el favorito de Chuck Norris, se ha impuesto con claridad aupado por los cristianos evangelistas. Ambos tienen en común la animosidad del establishment de sus partidos, que tienen otros nombres en mente para optar a la Casa Blanca.
Habrá tiempo para desmenuzar los datos de participación, pero la misma noche electoral en la gélida Iowa ya hay algunos evidentes. La alta participación --para los estándares de esta peculiar cita que tiene más de ritual que de auténtica votación-- en los caucus demócratas es significativa del sentimiento de que estas elecciones pertenecen al partido de Obama y Hillary Clinton. El abrumador apoyo por parte de los jóvenes que recibió Obama indica dónde tiene el senador de Illinois su principal fuente de apoyo.
Obama es el nombre propio que surge de Iowa, y resulta inevitable recordar desde hoy mismo que el senador afroamericano aún no es el presidente de EEUU y que le queda un largo camino por delante, cuya próxima cita es la semana que viene en New Hampshire. Ganar en Iowa no garantiza ganar la candidatura del partido, ni desde un punto de vista histórico ni político. Iowa ha cumplido la función para Obama de convertirlo en un candidato creíble, que puede ganar, una vez había demostrado que podía generar ilusión y recaudar dinero. Ahora debe continuar ganando, porque Hillary Clinton, la clara perdedora de los caucus, sigue siendo la favorita a nivel nacional. New Hampshire se convierte, en este sentido, en clave para ambos y para John Edwards, que ha logrado quedar segundo como ya hizo hace cuatro años.
Pero nadie le puede quitar a Obama, ni a Huckabee, unos cuantos días de gloria hasta que las urnas de New Hampshire tomen el relevo de los votos a mano alzada el próximo día 8. Entonces se verá si el statu quo tiene buenos motivos para empezar a estar preocupado en serio.