jueves, 03 de enero de 2008 5:58
Joan Cañete Bayle
Empieza el fuego amigo de las primarias
Y la carrera, por fin, empieza de verdad. La nevada Iowa, un estado con la misma población que Galicia, tiene hoy, como marca la tradición, el honor de dar inicio a una carrera hacia la Casa Blanca que finalizará formalmente el 20 de enero del 2009 cuando el nuevo presidente --o, tal vez por primera vez en la historia, presidenta-- jure su cargo en Washington.
A lo largo de este año que empieza leerán en muchas ocasiones --en este blog prometemos al menos intentar no abusar de ello-- lo que ya han leído durante el pasado año: que estas elecciones estadounidenses son históricas, las más trascendentales, inciertas y novedosas de las últimas décadas. Lo son porque desde 1928 no sucedía que ni un presidente ni un vicepresidente participaran en la carrera hacia la Casa Blanca. Además, la lista de presidenciables es muy diversa: una mujer es la favorita; un negro, la revelación; un mormón, uno de los mejores candidatos republicanos... Hay también un actor, un prisionero de guerra de Vietnam, un hispano, un libertario, senadores con mucha experiencia en el Capitolio...
La campaña ha batido récords de financiación y de longevidad, y augura emociones fuertes no tan solo para lo que en EEUU llaman yonquis de la política. Existe en este país, al menos entre la franja de la población que se interesa por estas cosas de la política, la sensación de que EEUU se encuentra en una encrucijada. Para los progresistas, hay que arreglar muchas cosas (la inmigración, la sanidad), enderezar otras (Irak) y, en general, despertar de la pesadilla de George Bush, recuperar el buen nombre de EEUU en el mundo. Para los conservadores, más que nunca es necesaria la seguridad en un mundo violento y agresivo contra lo estadounidense, hay que continuar el trabajo allí donde Bush no ha podido o no ha querido llegar y, sobre todo, hay que evitar que Hillary Clinton gane.
Más que nunca, el eje de las elecciones gira sobre la palabra cambio. ¿Hasta qué punto EEUU quiere un cambio? ¿Lo quiere radical o con matices? De la respuesta a esta pregunta surgirán los candidatos de ambos partidos. Iowa, con su peculiar sistema de votación (los caucus, reuniones de votantes previamente registrados con el partido que han querido que votan a mano alzada) empieza a hablar. No es un estado representativo del resto del país, si votan más de 200.000 personas entre ambos partidos habrá que darse por satisfecho, y su peso real en las convenciones es simbólico. Su importancia radica en que es el primer estado en pronunciarse. Para los candidatos de cada partido, nada está ganado si vencen aquí, pero pueden empezar a perder la carrera si no logran un buen resultado.
Para los republicanos, es el momento de destacar en un pelotón que no ha levantado ni la mitad de expectación que el grupo demócrata. Entre estos últimos, a Barack Obama le llegó la hora de demostrar si lo suyo va en serio. A Hillary Clinton, nada que no sea vencer con claridad le sirve. Se acabaron las balas de fogueo, empieza el fuego amigo de las primarias de EEUU.