El debate entre los candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos organizado por la CNN y Youtube el miércoles por la noche fue acalorado. Durante dos horas, se vio un enfrentamiento entre los dos favoritos --Mitt Romney y Rudy Giuliani-- a cuenta de la inmigración y se constató que el exgobernador de Arkansas y ferviente creyente Mike Huckabee es una estrella en alza. Pero la blogosfera conservadora estadounidense no ha reaccionado a lo que se dijo en el debate sino a una de las preguntas, formulada por Keith H. Kerr, un exgeneral gay que es vicepresidente del Grupo Nacional de Veteranos Militares de Hillary Clinton, la gran bruja del partido Republicano y de la derecha estadounidense.

"¿Por qué creen ustedes que los hombres y mujeres en uniforme de EEUU no son lo suficientemente profesionales para servir junto a gais y lesbianas?". La pregunta, evidentemente, tenía trampa. En el Ejército estadounidense los homosexuales pueden servir siempre y cuando no hagan pública su condición sexual, en una política bautizada como No digas, no preguntes que data de la época de Bill Clinton como presidente. Permitir a gais y lesbianas servir abiertamente en el Ejército es una vieja reivindicación de los movimientos por las libertades de los homosexuales en EEUU y un tabú del que el partido Republicano casi no quiere ni hablar.

Kerr no solo envió su pregunta, sino que estaba entre el público. Mientras se desarrollaba el debate, la blogosfera empezó a rugir, hasta el punto de que el presentador Anderson Cooper tuvo que reconocer poco después en directo que desconocían la relación entre Kerr y la favorita para ganar la candidatura demócrata. La CNN emitió un comunicado afirmando que, de haberlo sabido, no hubieran elegido su pregunta, pero nada de eso satisfacía ayer a la parte conservadora de la red, que acusaba a la cadena, en el mejor de los casos, de haberse dejado marcar un gol intolerable.

Un formato novedoso, en entredicho

La polémica va más allá de la esfera política e incide en el mismo formato del debate y del papel de internet en la campaña. La CNN publicitó este debate y el que celebraron hace unos meses los demócratas como un modelo novedoso que permite a los internautas preguntar directamente lo que querían a los candidatos. 2.000 preguntas por video pasó Youtube a la CNN con los demócratas y 5.000 con los republicanos. En el primer debate, triunfó el sentido del humor, las preguntas heterodoxas y un muñeco de nieve que se preguntaba por el futuro de su estirpe a causa del calentamiento global. Fue muy Youtube.

A los republicanos no les gustó lo que vieron. Romney afirmó que un futuro presidente de EEUU tiene mejores cosas que hacer que responder a muñecos de nieve. La campaña de Giuliani hablaba de que la CNN, a quien el movimiento conservador califica de progresista, preparaba una encerrona a los republicanos al arrogarse el derecho de elegir qué vídeos entraban en antena y cuáles no. Tras semanas de negociación y cancelaciones, el debate se celebró, con la promesa de que las preguntas serían "republicanas", como el mismo Cooper dijo al empezar el encuentro.

Menos humor que con los aspirantes demócratas

Y así fue, si se entiende republicanas por aburridas. Los vídeos no tenían la imaginación y el sentido del humor de los que se emitieron en el debate demócrata, y en más de una ocasión servían simplemente de introducción para que los candidatos expusieran sus posturas (con la honrosa excepción de un vídeo que preguntaba si Jesús apoyaba la pena de muerte). El debate, pues, estaba servido: ¿deben ser las preguntas de los internautas filtradas por la CNN en base a sus contenidos? ¿La gracia del formato no radica precisamente en que los ciudadanos pongan en aprietos a los candidatos?

Y entonces llegó el vídeo de Kerr, y la blogosfera conservadora, azote de lo que considera "parcialidad progresista" de los medios, se ha levantado en armas porque a los republicanos se les efectuó una pregunta que no encajaba con su ideología. Algunos analistas se preguntan si no es de eso mismo, de compadrear con el poder y no poner en aprietos a los políticos, de lo que los bloggers suelen acusar a los medios tradicionales. Algunas bitácoras reflexionan que dejar en manos de un medio tradicional la elección de las preguntas de Youtube tiene estos riesgos. Otras defienden que son los republicanos quienes eligen a sus candidatos, y que las preguntas debían ir en esa línea conservadora. Cambian los medios, cambian los mensajeros, se revoluciona el periodismo, pero el debate periodístico sobre la naturaleza del mensaje sigue siendo el mismo.