Tuesday, June 30, 2009 10:46 PM
Rosa Massagué
Desde California: Desencanto gay
San Francisco votó masivamente por Barak Obama. Ahora, seis meses después de que tomara posesión del cargo, una parte muy importante de los ciudadanos empiezan a mostrar señales de decepción. Es la comunidad homosexual que constituye casi el 30% de la población de la ciudad y que no desaprovechó la celebración el pasado fin de semana del festival del Orgullo Gay para manifestar este desencanto.
El gran desfile por Market, la calle comercial que atraviesa la ciudad en diagonal, hasta el Centro Cívico donde está el Ayuntamiento, tuvo la alegría y el colorido habitual en estas manifestaciones festivas en una ciudad que ha sido pionera en la defensa de los derechos de los homosexuales. Un sol de justicia y las elevadísimas temperaturas no desanimaron a los amantes del látex o del cuero a vestir sus prendas favoritas.
Allí estaban los productores de Mi nombre es Harvey Milk, la película sobre el político de San Francisco que fue el primer cargo público estadounidense que confesó abiertamente su homosexualidad y que fue asesinado, o el teniente Dan Choi, expulsado del Ejército y activista de la campaña contra las leyes que prohíben el ingreso de los homosexuales en las Fuerzas Armadas. En esta ocasión el lema del desfile era Para formar una unión más perfecta y sintetizaba la campaña que en los últimos años está defendiendo este amplio colectivo, la del matrimonio entre personas del mismo sexo.
En el 2004, el recién elegido alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, proclamó que la ley que prohibía el matrimonio homosexual violaba la Constitución californiana y autorizó las bodas. Más de 4.000 parejas gay oficializaron su relación en pocos meses, hasta que el Tribunal Supremo del Estado intervino para desautorizar al alcalde.
La batalla continuó entonces en la Asamblea de California donde se aprobó la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo convirtiéndose en el primer estado de EEUU en adoptar tal legislación. Solo que al gobernador republicano no le gustó. Arnold Schwarzenegger vetó la ley y pasó la responsabilidad sobre estos matrimonios a los tribunales y no al cuerpo legislativo. La batalla sigue abierta desde entonces, con diversas iniciativas y propuestas en uno u otro sentido.
Obama cree que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer, pero al mismo tiempo considera que "la igualdad es un imperativo moral". Con estos dos puntos de partida, antes de llegar a la Casa Blanca, Obama había declarado su oposición a las medidas que prohíben estas uniones. Sin embargo, su administración ha defendido medidas que defienden el matrimonio heterosexual en contra del homosexual.
El lunes, Obama invitó a más de 250 destacados gays de todo el país a una recepción en la Casa Blanca para conmemorar el 40º aniversario de los incidentes homófobos de Stonewell, en Nueva York, que marcaron un antes y un después en la lucha por los derechos de homosexuales y dieron inicio a los desfiles anuales de esta comunidad.
El presidente sabe que el peso electoral de esta comunidad fue muy importante en todo el país para su llegada a la presidencia de EEUU y sabe también de su desencanto, que puede tener no solo efectos emocionales o políticos. Los homosexuales que contribuyeron económicamente a su campaña pueden retirarle su contribución para la reelección del 2012.
En la fiesta de la Casa Blanca, Obama pidió tiempo para cambiar las leyes sobre los homosexuales y aseguró que al final de su mandato lo habrá hecho. Sin embargo, pese a la presión de este colectivo importante, el presidente tiene sobre la mesa otros asuntos importantes, como la sanidad pública o la crisis económica y no parece dispuesto a entrar en un debate tan controvertido como el del matrimonio homosexual.