La victoria ante el Getafe sumó tres puntos como cualquier otro partido, pero la forma como se dio el triunfo supone un valor añadido para el equipo. El regreso definitivo de Milito es también otra gran noticia para todos.

Fueron tres puntos como en cualquier otro partido, pero sumarlos con tantos factores en contra les da un valor añadido. El Barça-Getafe es de aquel tipo de encuentros, muy pocos a lo largo de una temporada, en los que la lista de detalles a repasar para tomar buena nota cara al futuro es tan larga como impagable. Para lo bueno y para lo malo. Se puede lesionar un jugador importante (Alves) en el calentamiento. Infortunio, pero es algo que no controlas. Se puede lesionar otro importante (Touré) durante el partido. Otro contratiempo que tampoco puedes controlar. Lo que sí está en tu mano es no abrir la puerta al peligro de forma gratuita. Leer más

El Madrid espabiló en Riazor porque los suplentes de un club grande suelen tener más calidad que los titulares de otros equipos. Pero las sensaciones que transmite el Barça tras ganarlo todo son abrumadoras.

La semana pasada recuperamos un montón de palabras muy poco futboleras: sanción, comités, apelación, cautelar... El fútbol es fútbol aquí y allí, pero la cuestión del fair play o de la deportividad es muy distinta en función de países y mentalidades. Aquí vemos una mano negra, un interés determinado, sospechoso en cada decisión. En Inglaterra y en Estados Unidos, por ejemplo, la sanción se suele acatar sin más. Aquí, sanción es sinónimo de recurso. Y si el implicado es alguien que sale siempre en las portadas, el circo está garantizado. Leer más

Guardiola, durante un entrenamiento en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí. Foto: JORDI COTRINA El Barça es campeón de invierno, vale. Otra anécdota. Lo que no es anecdótico es cuándo serán las elecciones. Cuanto antes, mejor. En marzo, mejor que en abril. Que pregunten a Pep y que respeten su opinión.

Completada, ahora sí, la primera vuelta de la Liga, queda un mundo para que el Barça salga campeón de verdad. Campeón de invierno con una jornada de antelación: perfecto. Ni una sola derrota en las primeras 19 jornadas: perfecto e histórico. Otro hito a sumar al currículo de este equipo voraz, atrevido, vistoso y sin duda excepcional. El día en que te den dos puntos más por acabar como campeón de invierno y otro punto extra por hacerlo como invicto, ser el mejor de la primera vuelta tendrá su valor añadido. Ahora es algo sin ser nada. Numéricamente no es nada. Vas primero y punto. Otra cosa es lo que transmites con ello. Leer más

El objetivo de un jugador que promete es formarse, jugar partidos y si es en Primera División, mucho mejor. A los 18 años la obsesión no debe ser ganar dinero, sino formarse como profesional y también como persona.

El fútbol es un deporte de equipo. Un portero más 10 jugadores de campo. En un partido, 11 titulares más tres cambios. Y la temporada, planificada en base a la calidad y longitud de la plantilla. Da igual si esta es más o menos corta o larga. Da igual si el equipo es grande o pequeño. Todos buscan tener lo mismo: el tipo que las enchufe. El delantero es la pieza más preciada. Sin embargo, la figura del 9, clásico o no, goleador en definitiva, no es la solución a todo. Siendo importante, el delantero, primero, se ha de formar y luego ha de encajar. En función de su grado de madurez, de lo que tenga al lado y de cómo juegue el equipo, el mismo futbolista tendrá un rendimiento u otro. Leer más

El Barça ha empezado un nuevo año y la sensación generalizada es que debe seguir ganándolo todo. Es imposible. Los jugadores no son máquinas. Tampoco Chigrinskiy, quien necesita un tiempo de adaptación.

En el deporte, la obligación está en competir y competir bien. No en ganar exclusivamente. La victoria final es el premio al esfuerzo, al empeño y a las cosas bien hechas. Y si alguien se ha ganado el crédito, una mínima paciencia, este es el Barça de Pep Guardiola. Nadie lo va a ganar siempre todo. Ni siquiera este equipo. Los seis títulos sumados de una tacada es algo tan grande, tan excepcional, que requiere un tiempo de digestión. Los éxitos están para disfrutarlos, para sentirse orgulloso de ellos y de los que los han conseguido. Leer más

Henry controla acrobáticamente el balón ante Javi Venta, el sábado por la noche en el Camp Nou. Foto: JORDI COTRINA El Barça ha empezado el año empatando ante un excelente Villarreal, una igualada que es positiva: pone en alerta a todo el mundo de que el maravilloso cuento del 2009 ya ha terminado. La nueva historia está por hacer.

Primer partido del año del Barça, primera victoria que se escapa. Gracias a todo lo sumado y a lo que queda, una anécdota. Y positiva. Siempre hay que dar con el lado bueno de las cosas. En este caso, es lícito pinchar cuando se puede y casi diría que perfecto para así estar alerta. Aparcado, y con honores, el 2009 excepcional, en el 2010 todo está por decidir. Si querías una prueba, el Villarreal la dio de buenas a primeras. Leer más

Acaba el 2009, el mejor año de la historia azulgrana. No se puede exigir repetir seis títulos de seis. No es justo. Lo que sí se puede exigir es que el equipo se mantenga fiel a su estilo y autoexigencia. La de Guardiola.

En la previa de los partidos se disecciona todo: jugadores, técnicos, estilos, trayectorias, estadísticas... Y no es hasta la finalización de los 90 minutos en que uno u otro se acuerda del árbitro. Lo que él y sus auxiliares ven una única vez y desde un único ángulo, los demás lo vemos una y mil veces. Y desde muchísimos más ángulos. Las cámaras de televisión solo sirven para aclarar una cosa: si ha habido o no error del árbitro. Pero decisión tomada, decisión que no tiene vuelta atrás. O lo ven o no lo ven, así de simple. Si te sientes perjudicado, tienes todo el derecho a quejarte, pero no te queda otro remedio que aceptar la decisión del árbitro. Leer más

Una gran pancarta de Nike con el lema ‘Todo ganado, todo por ganar’, ayer en Canaletes.El Barça de Guardiola ya es un equipo de leyenda que perdurará en la historia. Pero el fútbol sigue y todo vuelve a empezar de cero. Los rivales lo pondrán más difícil y ganar será más complicado. Ahí está el nuevo reto.

El éxito de este Barça implica a mucha gente. Es una suma de muchos esfuerzos que va de una buena organización a unos buenos técnicos y, evidentemente, unos buenos futbolistas. Es tan excepcional lo que han logrado todos ellos que solo queda disfrutar del momento. Disfrutar y sentirse orgulloso.
Para todos los implicados, la felicidad es doble. A los títulos sumados hay que añadirle que sus seguidores se sienten orgullosos por la forma en que los han logrado. Estando finos han demostrado que pueden ganar sin problemas. Y estando menos finos también han demostrado que tienen un plus, una determinación, un aura, un algo, que les hace competitivos hasta el último instante. Para mí, esto último es lo que les diferencia de los otros Barça campeones. Al menos, del Barça de mi época hasta hoy. No les he visto desfallecer nunca. Ni un solo descalabro en casi 100 partidos oficiales con Guardiola.
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El Barça de Guardiola llega a Abu Dabi con la oportunidad única de cerrar un ciclo mágico: seis títulos de una tacada. No se puede desaprovechar esta ocasión y más cuando hay un título que sigue faltando en el museo.

Que los más veteranos se lo hagan ver a los más jóvenes. Ganar el Mundial de Clubs, este concretamente, es una oportunidad única. Y las oportunidades están ahí para cogerlas. Ganar seis títulos de una tacada es un premio que, de conseguirlo, acompañará toda la vida al Barça de Guardiola. Haga lo que haga en el futuro, le vaya bien, mal o regular, de triunfar en Abu Dabi, este equipo entrará en la historia. Del Barça y del fútbol.

La primera reflexión de los azulgranas debería ser: ¿Cuántas veces voy a disputar esta competición? Muy pocas. Y pudiendo entrar en la historia, todavía menos. Si mi experiencia sirve de algo, en 20 años como futbolista en activo y 10 más como técnico, solo disputé dos Intercontinentales, el equivalente al actual Mundial de Clubs. Dos en 30 años. Leer más

Xavi e Iniesta abrazan a Ibrahimovic tras el tercer gol azulgrana en Riazor, el sábado por la noche. Foto: DAVID CASTRO Es normal que al campeón le cueste jugar según qué partidos, como ante el Xerez, pero todos valen tres puntos y el rival siempre sale hipermotivado. Ante el Depor se reaccionó, pero aún cuesta liquidar el partido.

Es lo que tiene ser el campeón de todo: jugar ciertos partidos no apetece. Y ahí está precisamente el punto de mejora, enorme, de este Bar-ça. No ante el Inter. No ante el Madrid. Tampoco ante el Deportivo. El mérito es sacar adelante los encuentros poco atractivos. Aún sin derrota, fallaste en Pamplona, fallaste en Bilbao y te costó horrores ganar en Jerez. Y de estos rivales, a lo largo de una temporada, los hay muchos más que no los grandes nombres. Imponerte donde todos te dan como vencedor es lo más difícil en el deporte, sea cual sea. Leer más

Guardiola se lleva las manos a la cabeza, en presencia de Pellegrini, en el clásico de ayer en el Camp Nou. Foto: JOAN CORTADELLAS Se jugó el clásico en el Camp Nou y lo ganó el Barça. Tal y como estaba previsto, como creíamos muchos de nosotros, pero no podemos engañarnos: el Madrid tuvo sus opciones y no las aprovechó

Yo creía que el Barça iba a ganar el partido de máxima rivalidad de la Liga española, uno de los clásicos más hermosos del fútbol mundial. Sabía que no iba a ser tan fácil como muchos presagiaron tras la contundente, clara y vistosa victoria frente al Inter. Porque también sospechaba, intuía, que el Real Madrid no vendría con la actitud del conjunto italiano. Leer más

No hubo partido. O sí, y solo lo jugó el Barça, como quiso y cuando quiso. De auténtico lujo.

El Barça de toda la vida, el de La Masia, machacó al líder de la Liga italiana

Era, sí, un partido complicado. El Barça, no por haber perdido la cabeza en esta competición, no por haber hecho partidos horribles, se encontraba en una situación delicada: no tenía más remedio que ganar y su rival era, dicen, el equipo más fuerte, el líder del calcio. Era una noche de Champions y todos sabíamos que el estadio iba a responder. Solo faltaba, como así fue, que el equipo volviera a sus orígenes. Poco importaba la alineación. Solo había que activar el viejo abecedario barcelonista. Lo supo hacer Guardiola y los suyos volvieron a recitarlo de memoria. Como desde hace 15 meses. Leer más

Con o sin Messi, con o sin Ibrahimovic, el equipo debe hacer mejor las cosas y corregir los errores que ha cometido en los últimos partidos. Hagas el once que hagas, seguro que está para ganar mañana al Inter.

Son pocos, cierto. Y de estos pocos, bastantes, que no muchos, no estarán contra el Inter. En primer lugar, dudo mucho que, ante un gran partido como este, todos los que son duda a día de hoy no acaben jugando ni un minuto. En segundo lugar, los que saldrán están para ganar al Inter. Que cada uno haga su once en la cabeza. Un once más tres cambios. Están para ganar. Y lo están porque, a diferencia de otros - otros por no decir todos- las señas de identidad del equipo están por encima de si juega este, ese o aquel futbolista. Leer más

En un partido de la selección española identificas muchas cosas del equipo culé. Por estilo y por jugadores. No hablo solo de Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué y Busquets; Silva, Cesc, Mata y Navas tienen ese ADN azulgrana.

Donde hay prestigio en juego, hay partido. Y en el España-Argentina del sábado lo hubo y en letras mayúsculas. De amistoso tan solo tuvo el calificativo. A los futbolistas españoles les sirvió para comprobar lo que se encontrarán en el Mundial de Suráfrica. Si llegan frescos a esa cita –cosa harto improbable por lo apretado del calendario–, su fútbol únicamente podrá ser contrarrestado a base de faltas.
La diferencia entre lo del sábado y un Mundial es que allí los árbitros toleran infinitamente menos los contactos. Leer más

 

 

El Barça está sufriendo las comparaciones del segundo año tras haberlo ganado todo. Es más fácil llegar que mantenerse. Por eso, ante situaciones comprometidas, es mejor recurrir a la practicidad. Lo bonito ya llegará.
El 9 de diciembre saldremos de dudas. O antes, si no se hacen bien las cosas. Me refiero a la Champions, a si el Barça estará o no en octavos de final. Serán 180 minutos apasionantes, dos partidos a cara o cruz, en que lo mejor es precisamente esto: que las cosas están claras. O te espabilas o estás fuera.
Estás en una liguilla de cuatro equipos, de seis partidos, y sin embargo parece que hayas dado un salto atrás en el tiempo, a la vieja Copa de Europa. Dos partidos, ida y vuelta. Todo a 180 minutos. La única diferencia es que la ida la juegas contra uno y la vuelta contra otro. O pasas tú o pasa el otro. Igual que en la vieja Copa de Europa. Con una salvedad: que estás avisado. Leer más

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