El Madrid espabiló en Riazor porque los suplentes de un club grande suelen tener más calidad que los titulares de otros equipos. Pero las sensaciones que transmite el Barça tras ganarlo todo son abrumadoras.

La semana pasada recuperamos un montón de palabras muy poco futboleras: sanción, comités, apelación, cautelar... El fútbol es fútbol aquí y allí, pero la cuestión del fair play o de la deportividad es muy distinta en función de países y mentalidades. Aquí vemos una mano negra, un interés determinado, sospechoso en cada decisión. En Inglaterra y en Estados Unidos, por ejemplo, la sanción se suele acatar sin más. Aquí, sanción es sinónimo de recurso. Y si el implicado es alguien que sale siempre en las portadas, el circo está garantizado.


Yo he sido delantero. Y como a todos los delanteros, me han cogido de la camisa, del brazo, del cuello... Tu instinto como delantero es el de soltarte, mantenerte en pie. Y si es conduciendo el balón, más difícil todavía. Tu instinto te lleva a soltar el brazo. Un golpe que viene a ser un «¡déjame!» y que suele acabar con un pitido. Según el árbitro, falta del delantero o del defensa, aunque yo, como delantero, siempre notaba que empezaba el otro. Pasada la fase sanción/comités/apelación/cautelar, de la jugada entre Cristiano Ronaldo y el jugador del Málaga solo un apunte: un forcejeo como muchos otros pero con un desenlace espectacular en forma de nariz rota. La consecuencia final es lo que lo hace todo mucho más grave. ¿Falta? Sí. ¿Merecedora de sanción? Sin duda. Y las ha tenido todas. Roja directa y dos partidos sin jugar. Dicho esto, he visto y veremos infinidad de entradas peores.


Examen en Riazor
Sin Cristiano, el Madrid ganó algo más que tres puntos en Riazor. La presión del Barça (salió a jugar a seis puntos, ocho si perdía), el hecho de llevar un montón de años sin ganar allí y las múltiples ausencias -se citaban antes a los ausentes que a los que estaban- hacían de este partido un examen de los gordos. Y cuando pintan bastos, la gente, los que están, espabilan. Y más tratándose de un grande. La constatación, una vez más. de que el fútbol no es matemática. Y que a más difícil a priori, más concentración de los que ese día juegan. Son esfuerzos puntuales que los equipos grandes suelen sacar adelante. Porque el llamado suplente de un grande suele tener más calidad que muchos titulares de otros equipos. Y concentrados y metidos en el partido, esa calidad suele marcar la diferencia. El taconazo de Guti en el gol de Benzema. Que Guti es un muy buen jugador nadie lo discute. Otra cosa es su forma de ser. Y no tanto dentro como fuera del campo. Aunque eso es cosa suya y del Madrid.


Cerrado el mes de enero, las sensaciones positivas que transmite el Barça son abrumadoras. Volver a la competición tras el parón navideño cuesta. Hacerlo tras entrar en la historia con un 2009 increíble, se suma a la cuesta. Has caído en la Copa, pero hay formas de caer y la del Barça ante el Sevilla es para estar orgullosos. Y a partir de ahí, un montón de goles a favor -podrían ser más, solo hay que ver lo que perdonaron en Gijón- y poquísimos goles en contra.

El equipo transmite algo que va más allá de la estadística. Está aprendiendo a reaccionar distinto, a encontrar soluciones a los equipos que te salen a jugar de forma muy diferente, aprendiendo qué hacer y qué no hacer en esos primeros 15 o 20 minutos iniciales en los que te han salido a morder muy arriba. Y ves un progreso. De encomendarte a Valdés, a sufrir menos. Él, el primero. Y todo porque las soluciones para superar la primera línea de presión se van puliendo. Siempre con riesgos, pero riesgos aceptables y coherentes con la idea de fútbol que practica este equipo.

La línea y el equipo
Pero esto es el Barça y aquí la felicidad difícilmente es total. Siempre hay uno u otro al que apuntar con el dedo. Primero era Henry. Ahora es Henry más Ibrahimovic. Si eres delantero y no marcas, te toca vivir con ello. Juzgarles solo por su falta de puntería es tan fácil como incorrecto. No se trata de ver al individuo, sino de ver primero la línea (defensa, mediocampo y delantera) y luego el funcionamiento del equipo. ¿Baja forma puntual? Siempre hay momentos más bajos que otros, pero para mí no es la explicación a sus supuestos males. El último partido de Henry en Valladolid. Recital de Alves por banda derecha. El comentario: no vimos al francés. Lógico, si él está en la izquierda y todo va por la derecha. ¿Se movió bien? Sí. Yo no le vi fundido nunca. ¿Abrió el campo? Sí y eso ayudó a los del otro lado. En un delantero, el gol es importante, pero no lo es todo.


Ahora es Ibrahimovic. Equis partidos sin marcar. En Gijón, formando delantera con Messi y Pedro, ¿en quién se van a fijar más las defensas? En los dos consagrados. Y con sus movimientos, con y sin balón, el que se aprovecha, porque se mueve bien, es el más desconocido. El gol, siendo importante, no es la única obligación del delantero. Y si se suma y contribuye con sus movimientos al juego de posición, su aportación es decisiva para que otros se cuelguen las medallas.