miércoles, 18 de noviembre de 2009 18:02
Ana Sánchez
¿Hay alguien más rápido que su propia sombra?

Hay un buen número de Lucky Lukes repartidos por el mundo real: los copépodos (unos minicrustáceos submilimétricos que forman parte del plancton) tienen que ser más rápidos que su propia sombra para capturar a sus presas. Es la emboscada más rápida del mundo y la acaban de capturar en vídeo un grupo de científicos finlandeses.
El animado Oeste de estos miniLucky Luke es el agua: un agua que, a escala copépodo, tiene la consistencia del jarabe. Estos minicrustráceos tienen que peinar cada día en busca de comida un volumen de agua-jarabe un millón de veces más grande que su cuerpo. “El reto del copépodo es que un cuerpo pequeño que se mueve en el agua arrastra una gruesa capa de agua-jarabe con él. Así que ¿cómo llegas a tu presa si ésta se aleja cada vez que te mueves?”, se preguntaba el catedrático Thomas Kiørboe, de la Technical University de Dinamarca. La solución es lo que Kiørboe ha llamado “el efecto Lucky Luke”. Es decir: “Un ataque sorpresa espectacularmente rápido y preciso”. Su grabación muestra por primera vez la estrategia milimétrica: el copépodo acelera en unos pocos milisegundos hasta una velocidad de 100 mm/segundo, mientras rota 180 grados. “Como Lucky Luke, se mueve tan rápido y con tanta precisión que, por decirlo de alguna manera, se sacude la capa viscosa”.