El verano de Buenos Aires es impiadoso por donde se lo vea.O es el calor. O te cortan la luz. O llegan esas tormentan tan extrañamentetropicales y voraces.  O es...Bueno, en lasúltimas horas, para que siga lloviendo sobre mojado, se conoció que el expresidente Néstor Kirchner -cuya ascendente fortuna ha sido diseccionada con perplejidad- adquirió en el mercado dos millones de dólares enoctubre de 2008, en plena crisis financiera mundial. Se trató, subrayan en elGobierno, de una acción legal, pero Kircher contaba con información privilegiadaal momento de realizar la operación. Eso sugirió el ex jefe del Banco Central,Martín Redrado...en medio de su pelea con el Gobierno que desembocó en su dimisión.O sea: Redrado no dijo nada de esto mientras su relación con la presidentaCristina Fernández de Kirchner se mantenía en un nivel tolerable. Recordó elepisodio como un arma extorsiva (delicias de la calidad institucionalargentina, bah). Néstor Kirchner explicó que la compra de esos dos milloncitosde dólares fue destinada a la posterior adquisición de un nuevo hotel en ElCalafate, una de las zonas más selectas de la Patagonia. La oposición volvió adescargar sus iras y dictar cátedras de ética y moral. Lo cierto es que se lehace muy díficil a los Kirchner mantener, al mismo tiempo, el discurso épicodel reparto de la renta y la solidaridad junto con ciertas prácticasdiscrecionales en el mundo de las transacciones económicas.

            Todo estoha sido una derivación del Redrado. Redrado, el golden boy de la dictaduramilitar (1976-83), ex funcionario de Carlos Menem y más tarde escudero delkirchnerismo, se fue del BCRA presentándose como adalid de la estabilidad monetaria.A principios de enero, Cristina K decidió recurrir a a 6.569 millones dedólares (4570 millones de euros) de las reservas internacionales acumuladas enel BCRA para pagar los vencimientos de la deuda externa de este año. Redrado seopuso y ella lo echó. Pero él apeló a la justicia. De esta forma pudopermanecer en su puesto y bloquear la liberación de esos fondos. Redrado argumentóque la principal autoridad monetaria solo puede ser removida por el PoderEjecutivo con previa consulta al Congreso. El caso Redrado disparó una nueva ydura controversia entre la oposición y el Gobierno. Para los primeros, losKirchner continuaban su proceso de deteriorio de las instituciones. El Gobierno,por su parte, aseguró que, detrás de Redrado, había una conjura en marcha queinvolucraba al vicepresidente, Julio Cobos. Finalmente, una comisión parlamentariabicameral tomó cartas en el asunto. Redrado intuyó que los legisladores no loapoyarían y se anticipó a los hechos. En la noche del martes, como unaformalidad, el Congreso (¡con el voto de Cobos positivo!) le bajo el pulgar. Elaño político comenzó con un alto nivel de acciones conspirativas y deslices. Seespera un 2010 intenso. Habrá que prepararse.