Eran las 4.30 de la madrugada y en muchas ventanas aún se veía la luz tenue de las lamparillas de noche, las imágenes parpadeantes de las teles. Era verano, 30 grados a esa hora tan tardía, y en la calle de Guifré nadie dormía: ruido, calor, teles a volumen Leer más