Hay que desprenderse de prejuicios y de que adentrarse en las entrañas de este personaje histórico es algo que solo hacen los turistas. La ascensión, eso sí, es un poco claustrofóbica pero al final el osado sabe que tendrá su recompensa: tener la Rambla a sus pies, ver la ciudad a vista de pájaro. La estatua de Colón es uno de los mejores miradores de la ciudad. ¿Por qué no convertirse en turista en tu propia ciudad? Eso sí, sin bronceador ni gorritos estrafalarios.

 

 

Foto: Martí Fradera