Thursday, August 14, 2008 9:06 PM
Adrián Foncillas
Los pijos estudiantes blancos del Free Tibet

En Tiananmén también se compite por la gloria olímpica. Suelen ser estudiantes extranjeros que, de súbito, se enfundan camisetas del Free Tibet, se tiran al suelo simulando estar muertos o lanzan soflamas mientras otro filma la escena. La policía los retira de inmediato, dejando la plaza y la atención mediática listas para los siguientes.
Ninguno ha sido premiado hasta ahora con el guantazo policial que alargaría sus 15 minutos de fama warholiana. De hecho, el tacto es escrupuloso. Tres activistas católicos volvieron a la plaza un día después de ser detenidos, interrogados y puestos en libertad. Un antiabortista de beligerante pasado dijo que era la primera vez que devoraba raciones del Kentucky Fried Chicken mientras era interrogado. En un video colgado de Youtube, un activista es preguntado antes de su protesta si siente miedo. Traga saliva, ejecuta una pausa escénica memorable y responde: "Hay que asumir los riesgos". La policía sólo se empleó a fondo un par de días atrás... para proteger a protibetanos de la furia de los chinos, algo cansados de que los invitados les abofeteen en su casa.
Los extranjeros están sobreprotegidos en China, incluso cuando violan flagrantemente la ley que prohíbe las manifestaciones públicas. El mayor riesgo es que los coloquen grácilmente en un avión de vuelta. Descartada la épica, caben dudas sobre su utilidad. Formalmente, un discurso en inglés en Tiananmén cala tanto como uno en chino en la Plaza de Catalunya. Y en cuanto al fondo, recordemos que el contagio mundial por el movimiento Free Tibet no ha acercado al Dalai Lama ni un centímetro a Lhasa, asunto que depende más de una negociación sosegada con Pekín que de la repetición de eslóganes.
El Tíbet duele a los chinos, que saben perdida la batalla de la imagen. También les sorprende la fijación global con los tibetanos, vistos desde aquí como unos desagradecidos. Les sorprendería menos si supieran la verdad completa sobre el Tíbet. Saben, porque así lo repite Pekín, del gran progreso económico de la región, pero ignoran que ha beneficiado mucho más a los colonos han que a los tibetanos. Aún así, su conocimiento es oceánico en comparación con el de esa masa mediática convencida de que el Tíbet era un paraíso terrenal antes de la ocupación china. Acercarse al conflicto a través de Richard Gere no asegura unos conocimientos sólidos. Ni un solo país ha reconocido nunca, ni siquiera durante la propicia Guerra Fría, la independencia del Tíbet, que tampoco apoya el muy respetable Dalai Lama. Sorprende, pues, tanta urgencia en esos "pijos estudiantes blancos", como son conocidos.
Incluyo comentarios de internautas después de que la policía bajara de un poste de la luz a estudiantes occidentales con pancartas protibetanas. "¿Quieren los tibetanos la independencia o la quieren los occidentales? ¿Por qué cuelgan pancartas en inglés?". "Son gente que busca un sentido a sus vidas vacías, y esto les hace sentir mejor. No tiene mayor importancia". "Ponte una camiseta del Tíbet en China y sé famoso. Qué triste". "Si quieren subir otra vez, dejadles, y colocad un sombrero para las propinas". "Que suban otra vez, pero que no les dejen bajar". "En América les habrían disparado". "La policía debería ser despedida por inútil. ¿Y qué la pasa a los pequineses? ¿Nadie intentó impedirlo?", "Los chinos somos demasiado pacíficos, tienen suerte de que no les hayamos pateado el culo".