Kibati IINo digo nada nuevo si digo que Kivu es un lugar invisible en el mundo, que sólo destacaba hace unas semanas debido a que algún columnista empeñado en minimizar la salvajada de Gaza hacía mención al drama de la RD de Congo, increpando a quienes en su momento se manifestaron contra los ataques a la población palestina y urgiéndoles a que hicieran lo propio ante esta catástrofe o la de Darfur.

Las cifras, sin embargo, son atroces y hablan de 1.200 muertos diarios en los últimos 10 años. Lo más próximo a las cifras de la segunda guerra mundial. Cuando lo leía con Patricia en la oficina, mientras preparábamos la redacción del proyecto, no me lo creía. Tuve que revisar los números en varias ocasiones. ¿Y esto está pasando? ¿Por qué el drama está oculto? Es una pregunta que tiene que aguardar, ya que hay otras peores, como el por qué los países occidentales (EEUU y Francia, sobretodo) permitieron que esta tragedia sucediera y se produjera el espantoso genocidio de Ruanda en la década de los 90.

Mientras esperamos a que algunos sesudos de la "columna", reyes de la "opinión pública", nos desvelen este tipo de misterios, pasamos a la acción y enviamos a payasos y a payasas para divertir a los chiquillos de Goma. En Goma, se refugian unos 100.000 desplazados internos que viven en unas condiciones paupérrimas. No tiene mucho sentido comparar el estado de los refugiados o desplazados de diferentes lugares, pero lo que es cierto es que en Kivu la situación de la infancia es desgarradora.

Nuestros artistas han empezado la gira. Nuria Puig, Moisés Queralt, Benet Jofre y Albert Grau ya han actuado un par de veces en Kibati y el público disfruta de lo lindo con los payasos 'muzungu'. Hay una cuestión que resulta chocante, y es que no es fácil ver a blancos trabajando, y ellos lo hacen sudando la camiseta para hacer reír a las niñas y niños de Goma. Normalmente, la manera de trabajar de los blancos es dar ordenes, "coordinar" y todas esas cosas y es un fenómeno nuevo verlos moverse físicamente de manera esforzada.

Esta proximidad es maravillosa. Bueno ya lo sabéis, el payaso viene de África, sus restos fósiles más antiguos fueron encontrados allí (Olduvai, Laetoli y las primeras huellas de zapatos de payaso). No era el Ardipithecus Ramidus, ni un australopitecino, no me acuerdo quien se cayó de una manera estúpida por primera vez, pero el payaso ha llegado hasta el 2009 y vuelve a su tierra.

Las niñas y los niños de los campos se asustan ante el monociclo de Denguito, de hecho se asustan fácilmente, y no me extraña después de lo que les toca vivir. Yo mismo, cuando volví a España de estar en un país en guerra, estuve un largo tiempo en que me sobresaltaba cada vez que se cerraba una puerta de golpe por culpa de una corriente de aire.    

Sea como sea, los niños vuelven y ven a los blancos payasos y se divierten muchísimo. Lo necesitan. Necesitan muchas cosas, pero esto también. Se merecen que los adultos hagan cosas muy absurdas para hacerlos felices, porque ese mundo de adultos no les trata nada bien.

Es increíble lo que hacen los hombres adultos, un día se matan entre ellos y otro juegan para hacer reír a los niños. Es un poco confuso, pero lo importante es que no sólo quede lo primero en el recuerdo de un niño, sería negarle la otra posibilidad de estar en el mundo, la que es mil veces mas elegante y simpática.