Tuesday, December 30, 2008 9:14 AM
Carles Requena
Gaza 2009
Nuestros artistas han tenido que suspender su gira de espectáculos dirigida a niños y niñas en los campos de refugiados palestinos del Líbano. Las muertes ocasionadas por el estado israelí en la Franja de Gaza están conmocionando a las comunidades palestinas, y generan una situación de dolor profundo. Como es lógico nuestro trabajo no surte el efecto deseado en momentos tan ominosos. Es tiempo de quedarse quietos, tristes y reflexionar. ¿Protestar? Si, quizá también, o al menos mostrar nuestra tristeza ante tanta imbecilidad y salvajismo, pero sobretodo reflexionar, porque a fin de cuentas todos somos la misma gente.
Aunque hay aún quien se empeña en compartimentar a la humanidad, y en función de estas separaciones artificiales convertirla en víctimas o verdugos, lo cierto es que somos todos la misma gente, y en este mundo, lamentablemente dominado por energúmenos, gente enferma de poder, que confunde liderazgo con barbarie, hoy, la irresponsabilidad del estado israelí debe pesarnos a todos. A fin de cuentas, por mucho barniz histórico y religioso que se le quiera dar al asunto, Israel no deja de ser un estado dirigido por Homo Sapiens Sapiens, y creo que eso es lo que somos todos los miembros de la especie humana.
Por eso cuando ayer leía una carta al director escrita por John Berger en un rotativo español en la que hacía hincapié en el espantoso fiel que algunos israelíes tienen en su balanza; cien palestinos por un israelí, y alguien escribía sobre la imposible relación entre matanzas descerebradas y incremento de la seguridad en territorio israelí, me hundía en la consternación al comprender que nos encontramos ante un fenómeno más de un liderazgo humano idiota y sin futuro.
Los argumentos detractores de un lado o el otro son archiconocidos, pero dejadme que diga que no se puede enjaular a un pueblo entero bajo ninguna excusa, y esperar además que semejante despropósito genere algún fruto dichoso. Eso es tan vil como pensar que todos los israelíes merecen pagar por los desafueros de su administración. Tampoco cabe duda de que el lanzamiento de cohetes contra la población civil realizado por Hamas es condenable, pero tampoco hace falta ser un campeón en ética para comprender que quien mayores obligaciones tiene en la búsqueda de una solución justa es quien tiene mayor poder, y hoy por hoy es el estado israelí quien tiene el grifo de la paz en sus manos.
Para nosotros un niño o una niña israelí valen lo mismo que un niño o una niña palestina, y su valor es infinito, no se puede medir. Sus sonrisas son infinitamente maravillosas, son el futuro de la humanidad, y es repugnante que haya quien se apropie de ellas y las asesine con gigantescas y retorcidas explicaciones, o sin ellas. La administración israelí, al tiempo que masacra al pueblo palestino, hipoteca el futuro del pueblo al que, de forma tan zafia, pretende proteger.
Estos son días de tristeza y desesperación. ¿Dónde está el faro de las naciones que antaño pudo ser Israel? ¿Dónde el sueño y la ejemplaridad? ¡Con cuanta frecuencia el verdadero enemigo está en dentro de uno mismo!
Foto: Mireia Fort