Llegué a Nepal en enero de 2007, no era mi primera vez en el país, pero estaba segura de que la experiencia iba a ser diferente. Estaba allí para una estancia larga, para estudiar, trabajar y sumergirme en una cultura que ya conocía, pero que es tan compleja que requiere su tiempo para comprenderla plenamente. Además, llegué en un momento en que la situación política a pesar de estar tranquila era muy inestable y el país siempre estaba con la incertidumbre de que alguna cosa iba a pasar.
El retrato que puedo hacer ahora, después de casi un año de vivir aquí, es que en Nepal nada es lo que parece y que es un milagro que el país siga 'funcionando'. Seguramente, la razón es la capacidad de los nepalís de aceptar las cosas como vienen, sin luchar ni enfrentarse a ellas. Esta es una lección que he aprendido aquí: ante el sufrimiento no hay que intentar cambiar las cosas para dejar de sufrir, sino aprender a ser feliz en esas condiciones. Los nepalís llevan esta filosofía hasta un extremo casi excesivo desde mi punto de vista, es cierto que el cambio a veces no depende de uno mismo y es un largo camino, pero cambiarse a uno mismo sí está en nuestras manos.
La actualidad de Nepal, al margen de las causas políticas, se explica por el poco espíritu de lucha y el conformismo de sus habitantes, y a la vez por el aplomo y la entereza de sus gentes para aceptar lo que les echen. Es un pez que se muerde la cola.
Durante este año he experimentado qué significa vivir en Nepal y qué hay detrás de esas sonrisas que sus habitantes te regalan continuamente. Nepal es un país pobre, inmerso en un conflicto armado, a la deriva políticamente hablando, dependiente del exterior, y con una clase política dividida en tres partes pero todas ellas igualmente corruptas. Con este panorama, quizás podéis entender porque siendo uno de los países más ricos del mundo en agua, haya restricciones continuas de este líquido para la población. Del mismo modo, hay cortes de luz que llegan hasta 6-8 horas al día en época de invierno por la escasez de agua según los gobernantes. El problema principal en Nepal es la falta de medios para aprovechar los recursos, y también las deudas con India.
Estos impagos provocan que conseguir gasolina en Nepal se convierta en una misión imposible. A veces, la consigues después de 6 horas de cola y, otras, es imposible comprarla porque la India solo suministra al país una cantidad limitada debido a las deudas que la Nepal Oil Corporation (NOC) ha acumulado.
También hay restricciones de gas, muchos días no hay recogida de basuras y los cursos escolares se interrumpen por huelgas repentinas. Así pues, ya me diréis cómo se puede desarrollar una población que carece de agua, luz, gas, gasolina, con basura en todas partes...
Esta situación se sostiene por un alto índice de analfabetismo (60%) entre la población, de modo que la clase política manipula las informaciones como quiere, y por la pasividad de los habitantes del país que prefieren gastar sus energías en sobrevivir que en cambiar nada de fondo. No juzgo que esta actitud sea lícita o no, y seguramente es lo más lógico ante tanta adversidad, pero esto me hizo ver otra cara de esta sociedad, que se muestra muy hospitalaria, que sigue basando su estructura social en grandes familias unidas, que es amigable, pero que detrás de esta cortesía social esconde personalidades muy individualistas, egoístas e interesadas, rasgos que generalmente atribuímos a sociedades occidentales capitalistas. Aprovecharé para tratar mejor este tema de las contradicciones del país en un post próximo.
Con una realidad así, el trabajo de las oenegés es muy difícil. Nada de lo que hagamos servirá si no se fuerza un cambio político o, quizás, lo que debemos hacer es ser menos pretenciosos y aceptar que la ayuda de las oenegés solo contribuye a mejorar las condiciones de vida de unos pocos.
A veces me pregunto si son los países ricos los interesados en mantener al Nepal en esta situación de dependencia. ¿Puede ser que el caos político esté causado por terceros? ¿Quizás no hay un interés verdadero en el desarrollo de este país? Y lo peor, ¿qué pasa con los nepalís?